SAMU en Cataluña: Una muestra de versatilidad

SAMU llegó a Cataluña en plena pandemia de coronavirus, pero en apenas un año ya trabaja en tres proyectos y aspira a la concesión de un cuarto, actualmente en licitación, de gran relevancia precisamente para el control de la pandemia. Se trataría de organizar un recurso de atención a los temporeros que, de julio a septiembre, acuden a Lleida a la campaña de recogida de fruta, según explica Luis Vila, delegado de SAMU en Cataluña. Los otros tres proyectos ya en marcha ponen de manifiesto la versatilidad de SAMU.

SIAD de Esparraguera

Desde noviembre, SAMU presta el servicio de atención psicológica dentro del Servicio de Información y Atención a las Mujeres (SIAD) de Esparraguera (Barcelona). El SIAD, de competencia municipal, ofrece atención psicológica y jurídica individual a mujeres que sufren o han sufrido violencia machista o están en riesgo de padecerla, con el fin de acompañarlas y empoderarlas.

Judith Robles, que ya tenía experiencia prestando este tipo de atención psicológica, explica que la casuística es muy variada: hay mujeres que llegan derivadas de su centro médico, de la policía o de los servicios sociales, que han detectado una situación de violencia. “Algunas llegan con cero conciencia de estar sufriendo violencia de género, por lo que hacemos un trabajo para identificar, marcar los límites o salir de esa situación”, señala.

También hay mujeres que reconocen una agresión o una situación de violencia de género tiempo después de que ocurriera, y empiezan a trabajar para superarla. En otros casos, puede no tratarse de una situación de violencia física, sino un malestar de género ocasionado en el trabajo o en la distribución de roles en el hogar.

“El objetivo es establecer plan terapéutico con cada usuaria e ir viendo su evolución para la recuperación emocional y psicológica, tomar conciencia de la posición que ocupa, o incorporarla como algo que forma parte de su historia de vida”, detalla la psicóloga.
Cada quince días, Robles atiende a seis mujeres, priorizando los casos de violencia explícita. “Desgraciadamente, hay una demanda constante, pero por otro lado, es positivo que se conozca el servicio, que es gratuito y especializado”, concluye la psicóloga de SAMU.
El SIAD está también integrado por una coordinadora y una asesora jurídica, y se coordina con el SIE a nivel comarcal, para casos de seguimiento a largo plazo o en los que hay menores implicados.

Proyectos en el ámbito educativo

Los otros dos proyectos de SAMU en Cataluña están vinculados con el ámbito educativo. El primero de ellos es un servicio que da cobertura en dos escuelas infantiles de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) durante el periodo que va desde después del almuerzo hasta que los padres llegan a recoger a los menores.

Concepción Pérez, jefa del área de Servicios Educativos de SAMU, lo llama “velar el sueño”: “Si algún bebé está intranquilo lo acunan, le cambian el pañal, lo toman en brazos o le dan algún tipo de suplemento”. Esta labor la realizan diez personas con amplia experiencia por haber prestado el servicio durante años, a las que se ha formado adicionalmente en primeros auxilios orientados a niños de 0 a 3 años.
Por último, el servicio de cardiopatías congénitas atiende a los alumnos con este tipo de enfermedades que cursan la enseñanza básica obligatoria en centros educativos de toda Cataluña, así como al profesorado y al resto de profesionales que los atienden. Se trata de un servicio que aúna las áreas educativas y hospitalaria de SAMU.

El objetivo es que el alumno o alumna lleve una vida escolar lo más normalizada posible, facilitando su inclusión. Por ejemplo, aunque se suele pensar que en este tipo de pacientes la actividad física está absolutamente desaconsejada, puede ocurrir que en algunos casos esté indicada, pero con precauciones o hasta cierta intensidad. Además, las cardiopatías pueden estar asociadas a retrasos madurativos, en otras patologías del habla o en síndromes asociados.

A veces, estos niños han sufrido una intervención que puede dejarles secuelas físicas como deformidades en el esternón o en la columna. En otras ocasiones, se les ofrece apoyo a nivel psicológico. “Existe una sobreprotección de algunos, que merma la capacidad de sociabilizar. En esos casos, se hace un asesoramiento para explicar que el hecho de sufrir una cardiopatía no implica determinadas limitaciones”, explica Pérez.

SAMU ya ha contactado con unos cien menores, de tres a cinco años y, aunque se calculaba que había unos 400 alumnos con estas necesidades en Cataluña, la jefa del área de Servicios Educativos asegura que están detectando más casos. Dada la variedad de casos y la necesidad de adaptar cada intervención a cada situación concreta, el servicio es muy personalizado. “Cada alumno requiere una toma de contacto con el centro y con la familia, para adaptar la intervención a las necesidades de cada uno”.

Discapacidad: Sostenibilidad con dedicación y entusiasmo

Las personas con discapacidad que forman parte de los recursos de Fundación SAMU están muy presentes en los planes para la consecución de objetivos de desarrollo sostenible. A través de charlas y actividades, se intenta acercar a los usuarios a esta visión del mundo, y de cómo cada uno de nosotros somos los principales causantes del calentamiento global y de muchos de los problemas medioambientales que sufre nuestro planeta. Todos tenemos el derecho y la obligación de garantizar a las generaciones venideras un mundo sostenible, en el que exista un equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.

El estigma social que sufren las personas con discapacidad hace que, entre muchas otras cosas, se considere que ellos no entienden o no pueden entender qué es la sostenibilidad. Por extensión, también se considera que no son capaces de contribuir a mejorar el mundo. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario.

Una persona con diversidad funcional puede aportar a la mejora del mundo tanto como se proponga. Estas personas aportan dedicación por todo lo que hacen. Aportan amor; un cariño por sus proyectos y acciones que pocas veces se ve en otras personas. Aportan entusiasmo, cualquier acción para contribuir a cambiar la realidad se convierte para ellos en un momento único y emocionante. Aportan honestidad, su sinceridad les hace no tener problemas a la hora de decir las cosas como son. Aportan valentía, no tienen problema para ponerse manos a la obra, sin temer a situaciones complicadas, siendo directos en lo que hacen. Y sobre todo, aportan felicidad y generosidad. Ayudar con alegría es algo que no hace cualquiera.

Como reza la frase ‘Es de bien nacido, ser agradecido’, muchas de las personas con discapacidad reconocen y valoran la ayuda que ellos mismos reciben de otros en su día a día. Por eso, aportar su granito de arena con acciones sociales de cualquier calibre es una forma de devolver parte de la ayuda que reciben. Esto les da una sensación de confianza en sí mismos y hacia los demás, una confianza que, a veces, pierden por el hecho de tener discapacidad.

La acción social sirve a estas personas para eliminar el estrés, liberando ciertos neurotransmisores que les ayudan a sentirse más felices y tranquilos. Actuando también aprenden a valorar más lo que tienen y a darle más importancia a cosas que tal vez antes no les daban. Cualquier pequeño gesto puede influir de forma positiva en la vida de estas personas.

En nuestro centro, el voluntariado está a la orden del día. Colaboramos con diferentes asociaciones y a beneficio de diversas causas. Entre otras iniciativas, colaboramos con asociaciones de animales ayudándoles a pasear a los perros, limpiar los cheniles, o donando los premios que hemos ganado en diferentes concursos.

Hemos acudido a cenas solidarias. También limpiamos nuestras calles y espacios naturales. Aportamos alimentos para campañas solidarias. Participamos en la lucha por recuperar la biosfera de nuestras lagunas. Reciclamos cada día. Luchamos por la igualdad de la mujer. En éstas y otras causas, su aportación suma pasos hacia el camino del cambio y, al mismo tiempo, les permite avanzar también hacia la inclusión.
El mundo es un poco mejor gracias a las personas con discapacidad. Tienen multitud de cualidades que hacen que todas las personas que estamos a su alrededor mejoremos y aprendamos cada día a disfrutar y respetar el mundo en el que vivimos. Por eso son excepcionales.

Autor: Alberto Beldad Calatayud. Integrador Social de la Residencia Santa Teresa

Conocer la condición física de personas con discapacidad

SAMU, a través de su Fundación, y en colaboración con el departamento de Motricidad Humana y Rendimiento Deportivo de la Universidad de Sevilla, han realizado la primera batería de valoración de la condición física y motriz de personas con discapacidad intelectual realizada en España sobre una muestra de este colectivo. Esta iniciativa, que se enmarca dentro de la estrategia general de I+D+i de SAMU, es pionera a nivel internacional, producto de un trabajo de investigación promovido por ambas entidades y dirigido por la doctora Ruth Cabeza Ruiz.

El proyecto, cuyos resultados han sido publicados por dos revistas científicas (concretamente, Disability and Health Journal, e International Journal of Enviromental Research and Public Heath), ha requerido dos años de trabajo y la realización de más de 5.000 tests a personas con discapacidad. SAMU DIS-FIT, que es el resultado de la investigación, es la primera batería de valoración de la condición física de personas con discapacidad intelectual basada en pruebas sobre personas con discapacidad en nuestro país.

La batería SAMU DIS-FIT surge como respuesta desde el ámbito académico y de la atención a las personas con discapacidad intelectual a la necesidad de mejorar la calidad y esperanza de vida de estas personas a través de la actividad física. La herramienta creada pretende orientar a profesionales de atención a la discapacidad sobre los parámetros físicos de personas con diversidad cognitiva, a través de tablas que por primera vez son el resultado de la actividad física de estas personas, y no una adaptación de tablas físicas de personas normalizadas.

“Es la primera vez que se crea una herramienta que evalúa la condición física de las personas con discapacidad intelectual a partir de pruebas realizadas por el mismo colectivo. Hasta la fecha, lo que se hacía era utilizar herramientas que se basaban en datos de personas sin discapacidad, y se hacían equivalencias. Ahora hemos creado una batería ex profeso para ellos, a partir de sus datos, y además, muy sencilla de realizar”, explica Almudena Chávez, directora del departamento de Innovación de SAMU y de la Unidad de Estancia Diurna (UED) San Lucas, cuyos usuarios ilustran este reportaje. La batería, en todo caso, no es definitiva, sino que está abierta a la mejora en función de su uso por parte de personas con discapacidad intelectual.

Este proyecto de investigación ha sido dirigido por la profesora y doctora de la Universidad de Sevilla Ruth Cabeza, que en total ha llevado a cabo dos investigaciones en este campo junto a SAMU. “Mi colaboración con SAMU surgió a raíz de un congreso sobre discapacidad intelectual que se celebró en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla en 2015. Yo presenté una ponencia sobre investigación y actividades físicas adaptadas a personas con discapacidad intelectual. Aproveché mi intervención para pedir colaboración y Carlos González de Escalada, director general de SAMU, que también participaba en el congreso, fue el único que dio un paso al frente”.

A raíz de este primer contacto surgió la primera de las dos investigaciones llevadas a cabo. “Era un proyecto discreto, económicamente hablando, pero fue un primer paso muy importante. Consistió en valorar la condición física de personas adultas con discapacidad intelectual. No su rendimiento deportivo, sino su estado de salud física. Evaluamos a más de 150 personas de Sevilla. Para ello, aprovechamos el programa de deporte inclusivo de SAMU Cuatro Estaciones, que organiza SAMU Idilio, para incluir una batería de test de valoración de la condición física como una estación deportiva más. En esta actividad participaron numerosas asociaciones de personas con discapacidad intelectual”, explica Ruth Cabeza.

“Las principales conclusiones fueron más o menos las que nos esperábamos. Las personas con discapacidad intelectual tienen peor condición física que las personas sin discapacidad. Incluso los más jóvenes, entre 20 y 30 años, tenían un estado de forma física similar al de una persona de 60 ó 70 años sin discapacidad. Se trata de una población que, a nivel físico, está muy envejecida, lo que conlleva una serie de enfermedades”.

Usuarios de la UED San Lucas de SAMU hacen ejercicio físico al aire libre.

Usuarios de la UED San Lucas de SAMU hacen ejercicio físico al aire libre.

Cabeza y su equipo querían hacer ver a las entidades la gravedad de la situación de las personas con discapacidad en relación a su estado de forma y las consecuencias patológicas vinculadas con el sedentarismo. Sin embargo, durante las valoraciones del primer proyecto se dieron cuenta de que la herramienta que estaban utilizando no era la apropiada, ya que eran pruebas testadas para personas sin discapacidad. “Nos dimos cuenta de que los resultados estaban sesgados, dadas las características específicas de las personas con discapacidad. Así surgió nuestra segunda investigación, que consistió en diseñar una herramienta que fuera fiable y viable para las personas con discapacidad. Tras un estudio bibliográfico y un análisis de todos los test validados que pudimos encontrar, realizamos en un año más de 500 evaluaciones para valorar la viabilidad y efectividad de las diferentes pruebas en personas con discapacidad intelectual. El resultado fue la Batería SAMU DIS-FIT, compuesta por ocho ejercicios”, explica Ruth Cabeza.

Aunque existían algunas experiencias previas en Estados Unidos, todas eran para personas con discapacidad profunda y de edad avanzada, o bien para determinados colectivos con discapacidad como las personas con Síndrome de Down. A nivel europeo, Eurofit llevó a cabo una batería específica para personas con discapacidad cognitiva, pero era una batería fallida, carente de solvencia estadística. Esta es la primera vez que se realiza una batería específica para personas con discapacidad intelectual moderada y con edades comprendidas entre los 20 y los 65 años. Su pretensión es que sea una batería utilizable en el ámbito sanitario y asistencial, y que sirva de guía para la implantación de programas de actividad física para personas de este perfil.

Un aspecto relevante de la batería es la sencillez en el planteamiento de las pruebas físicas. Ya que uno de los principales obstáculos a la hora del diseño de tests físicos para este colectivo es la dificultad a nivel cognitivo de las pruebas. Con SAMU DIS-FIT, se intenta hacer asequible su práctica para todos los niveles de la discapacidad intelectual.

Asimismo, la investigación ha permitido llegar a interesantes conclusiones sobre la situación física de las personas con discapacidad intelectual. Así, se ha descubierto que la condición física de estas personas es equiparable a las personas sin discapacidad con más de 60 años.

“Las personas con discapacidad intelectual sufren un deterioro físico muy significativo y de forma prematura -explica la doctora Ruth Cabeza, del departamento de Motricidad Humana y Rendimiento Deportivo de la Universidad de Sevilla-, y es por ello que el ejercicio físico debe constituir una prioridad en su desarrollo”.

“Las personas con discapacidad -continúa-, por lo general, llevan una vida muy sedentaria, lo que influye en su deficiente desarrollo físico orgánico, y que se hace muy palpable en aspectos como la motricidad, el sistema muscular, el sistema endocrino o el aparato circulatorio. E incluso influye también en el nivel cognitivo”. Este es el punto de partida para un nuevo estudio que podría promoverse de forma conjunta en el futuro entre la Fundación SAMU y la Universidad de Sevilla, sobre la relación entre la condición física y la capacidad cognitiva.

Aunque se ha trabajado en ámbitos muy específicos como los enfermos de Alzhéimer o demencia, nunca se ha estudiado para una población más amplia de personas con discapacidad cognitiva. “Sería interesante poder responder a algunas preguntas -explica la doctora-: ¿Si yo mejoro mis condiciones físicas puedo mejorar mi capacidad cognitiva? ¿Si yo mejoro mis condiciones cognitivas mejoro mi capacidad física? ¿Hay alguna relación, por ejemplo, entre la mejora de la fuerza y la memoria, o entre la mejora de la capacidad aeróbica y la atención? Sería interesante averiguarlo, sobre todo en las personas con discapacidad que tienen problemas de aprendizaje. Si conseguimos mejorar su capacidad de aprendizaje a través del ejercicio físico, estaríamos consiguiendo dos cosas: que estén más saludables a nivel orgánico y que tengan más facilidades para aprender”.

Para la elaboración de la batería SAMU DIS-FIT, la Fundación SAMU consiguió implicar no sólo a sus propios centros de atención a personas con discapacidad intelectual sino también a numerosas asociaciones relacionadas con este segmento, entre las que se encuentran la Fundación Rocío de Triana, Special Olympics, Apedis, Anidi, ASAS, Aspanri o Albatros. En total, 48 asociaciones, de las que participaron 260 usuarios, permitiendo 5.000 tests.

Según Carlos González de Escalada, director general de SAMU, SAMU DIS-FIT es “un instrumento que nos permite valorar la condición física de los individuos cuyos hábitos de vida saludable queremos potenciar. Nuestro reto es generar la transferencia de conocimientos necesaria para que esta herramienta pueda ser utilizada por organizaciones similares a la nuestra”. Se trata de una muestra del compromiso de la Fundación SAMU con la discapacidad intelectual a través de la investigación científica y también de su apuesta por la actividad deportiva como herramienta de inclusión y mejora de la calidad de vida de este colectivo, ya patentes en proyectos como Cuatro Estaciones, Disfrutamar o Rugby Inclusivo.

La batería SAMU DIS-FIT se materializa en un manual, disponible en la web www.samu.es para cualquier entidad interesada en la actividad física de personas con discapacidad, que incorpora ocho pruebas, dos de composición corporal (cálculo de IMC y cálculo de perímetro de cintura) y seis de evaluación motriz (equilibrio dinámico, amplitud de movimiento de tronco, fuerza muscular de la mano, fuerza-resistencia de la musculatura del tronco, fuerza-resistencia de extremidades inferiores y resistencia cardiorrespiratoria). La batería establece para cada prueba unas tablas con valores de referencia, para que cualquier profesional pueda realizar comparativas con las pruebas realizadas a personas con discapacidad cognitiva y así conocer su nivel de condición física.

“Nuestra idea -explica Almudena Chávez- es que los profesionales de la discapacidad, con sus propias pruebas, vayan incrementando la muestra de la batería, para perfeccionar así sus resultados y hacerlos más precisos. Por ello, se está acondicionando un espacio en la propia web SAMU para que otros profesionales del sector puedan registrar los resultados obtenidos en sus pruebas, enriqueciendo el muestreo de la investigación y facilitando la transferencia del conocimiento relativo a la condición física de personas con discapacidad cognitiva”.

Una apuesta por la I+D+i

SAMU DIS-FIT se enmarca dentro de la estrategia desarrollada por SAMU en el ámbito de la I+D+i, en la que la entidad viene trabajando desde hace varios años, a través de un comité de Innovación responsable de desarrollo de las acciones.

Uno de los principales hitos de este departamento, junto a la creación de esta batería pionera, ha sido la obtención de la norma de calidad 1660002 de I+D+i. “Esto -sostiene Almudena Chávez- nos coloca en el grupo de entidades que trabajamos por y para la innovación, consolidando una línea de trabajo específica en la entidad y visibilizando una actitud que ya veníamos teniendo. Es una identificación que asegura a terceros que podemos y sabemos trabajar en I+D+i con todas las garantías, por eso es un sello para la organización.”.

Asimismo, SAMU ha finalizado la tercera fase de desarrollo de SAMS, un software de gestión integral que esperan comercializar externamente entre empresas del tercer sector, una vez que concluya la cuarta fase, prevista para finales de 2021.

Durante todo el 2020, el área de I+D+i trabajó en el desarrollo de soluciones específicas contra el Covid-19, aprovechando su experiencia en este ámbito, ya que SAMU desplegó a lo largo de los peores momentos de la pandemia diversos dispositivos contra la pandemia por toda España e incluso a nivel internacional. Así, diseñó proyectos como una infraestructura de atención médico-sanitaria en los hogares, una APP para personas mayores o la creación de una caravana específica de test Covid.

De cara al presente ejercicio, la entidad, que este año alcanza su cuarenta aniversario, está trabajando en su acreditación como Agentes del Conocimiento de la Junta de Andalucía y prevé la creación de un grupo de investigación específico de SAMU en colaboración con el ámbito universitario.

Una atención especial para los alumnos con cardiopatías en Cataluña

Fundación SAMU ha puesto en marcha recientemente un nuevo servicio gratuito de Atención al Alumnado con Cardiopatías en los centros educativos de enseñanza obligatoria de Cataluña a través de su área de Servicios Educativos. La propuesta, que se presta para la Dirección General de Currículum y Personalización del departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña, nace para dar cobertura a los cerca de 400 alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria identificados por el departamento de Educación Inclusiva de la Generalitat con esta patología, más los nuevos casos que se detecten. Aunque el servicio apenas lleva funcionando dos semanas, el equipo de Fundación SAMU ya ha comenzado la intervención de más de 40 alumnos.

El objetivo del equipo, compuesto por dos profesionales psicopedagogos tutelados por el área Hospitalaria y la dirección de Servicios Educativos de Fundación SAMU (según las necesidades, podría duplicarse la plantilla) tiene como finalidad dar apoyo no sólo a los alumnos con cardiopatía congénita sino a todo su entorno, asesorando también al profesorado y al resto de profesionales que atienden a estos estudiantes, así como a su familia.

Según Concepción Pérez Carrera, directora del área de Servicios Educativos de Fundación SAMU, el tipo de intervención es muy diversa y se acometen labores globales formativas, de recomendaciones, de dotación de recursos y orientación de manera muy individualizada. “Tras una valoración inicial de toda la información y documentación clínica y la apertura de la ficha y registro del alumno, se procede a realizar diferentes acciones. Se ejecuta el plan de apoyo al menor según su edad y etapa madurativa en la realización de actividades de la vida diaria, relativas a higiene, alimentación, control de esfínter o vestido; se activan las intervenciones de información, asesoramiento y orientación de los profesionales de la educación y el seguimiento de las Necesidades Específicas de Apoyo Educativo del estudiante; se coordinan con los profesionales externos las actividades habituales de ocio y tiempo libre de los menores para adaptarlas a las actividades escolares y de recreo; se ofrecen las pautas de actuación, con reuniones y sesiones de trabajo a los profesionales directamente implicados con el alumno”, indica.

Además de ese trabajo directo con el estudiante, los profesionales de SAMU realizan charlas y sesiones para informar al resto de la comunidad educativa en relación a la enfermedad y sus repercusiones, se apoya la elaboración de informes psicopedagógicos que realiza el Equipo de Asesoramiento Psicopedagógico (EPA) y se dota de los recursos humanos necesarios para la demanda asistencial.

Cuatro toneladas de residuos reciclados en un año

La empresa de reciclaje Recilec y SAMU firmaron hace más de un año un acuerdo de colaboración para la gestión de los residuos electrónicos, pilas y baterías de la organización, al mismo tiempo que Recilec ponía a disposición de SAMU electrodomésticos recuperados en su centro de preparación para la reutilización, ubicado en la planta de tratamiento de Aznalcóllar (Sevilla), implementando así los preceptos básicos de la economía circular. Durante este tiempo, SAMU, a través del departamento de Sostenibilidad, ha logrado reciclar más de cuatro toneladas de residuos.

“Nuestra actividad principal es la recogida, transporte y tratamiento de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), incluido las operaciones de tratamiento de preparación para la reutilización. Disponemos de una planta en Aznalcóllar (Sevilla) y un Centro de Consolidación en Loja, Granada. Desde estas dos instalaciones damos cobertura a Andalucía, Extremadura, Ceuta, Melilla y parte de Murcia”, explica Leonardo Pineda, director general de Recilec.

El acuerdo entre SAMU y Recilec surgió cuando representantes de ambas entidades coincidieron en un foro celebrado en Málaga en octubre de 2018 sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible que promueve las Naciones Unidas (Agenda 2030). “Al conocer que SAMU contaba con una dirección de Sostenibilidad y el nivel de implicación de esta entidad con el medio ambiente y la economía circular, le informamos de nuestros servicios e inmediatamente vimos que ambas organizaciones caminábamos en la misma dirección y que de la colaboración entre ambas se producirían sinergias”, explica Pineda.

El objetivo que persigue esta alianza es, principalmente, facilitar la correcta gestión medioambiental de los residuos RAEE, pilas y baterías que se generan en los diferentes centros operativos de SAMU, así como explorar la posibilidad de servir de fuente de suministro de productos recuperados en el Centro de Preparación para la Reutilización que tiene Recilec en Aznalcóllar (Sevilla) como pueden ser lavadoras para hogares de personas que son asistidas por SAMU.

Una de las claves del éxito en los 17 años de existencia de Recilec ha sido el desarrollo de alianzas estratégicas con entidades de diferentes sectores. Como ejemplo, el acuerdo con los fabricantes de aparatos representados en los Sistemas Individuales y Compartidos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SRAP) o el acuerdo desarrollado en los últimos años con la Federación Andaluza de Electrodomésticos (FAEL), gracias al cual se puso en marcha un modelo de gestión que ha sido referente nacional para aumentar las cifras de recogida selectiva del RAEE en el canal comercial. Por otro lado, llevan años colaborando con entidades con fines sociales (Reto, Madre Coraje, Traperos de Emaús) a quienes han dado siempre su apoyo.

Proponer, crear y gestionar ideas innovadoras en SAMU

El departamento de Innovación de SAMU, liderado por Almudena Chávez, creó en 2018 el primer Comité de Innovación con el objeto de realizar un diagnóstico del punto de partida de los proyectos I+D+i (Investigación+Desarrollo+innovación) de la organización con el apoyo y la colaboración de la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA, fundación privada que ayuda a empresas, universidades, administraciones y otras entidades a cumplir con éxito sus objetivos en I+D+i).

Este comité está formado por trabajadores de SAMU de diversas categorías profesionales y procedentes de diferentes centros y servicios de la entidad: Rubén Gordillo Guerrero, educador de la UED San Lucas; Elena Guerrero García, cuidadora del Centro de Día San Lucas; Nacho Ávila Guerra, enfermero de Traslados de Pacientes Críticos SAMU en el Servicio Provincial de Huelva; Desiree Calasanz Fernández, directora de la Residencia Santa Ana para personas con daño cerebral sobrevenido; Almudena Chávez Peinado, directora de Innovación y de la UED San Lucas; Francisco José Ruiz Román, educador de la Residencia San Sebastián y coordinador de SAMU Idilio; María José Tinoco Rodríguez, directora del área de Discapacidad SAMU; Beatriz Estrada Vida, jefa de estudios y del departamento de orientación de la Escuela SAMU; Thomas Couyotopoulo, subdirector de Escuela SAMU; Ester Ruiz Molina, directora de centro de menores Dúrcal; y Clara Buzón García, subdirectora de la clínica de salud mental SAMU Wellness.

Tras un primer diagnóstico, se elaboró el primer Plan de I+D+i de SAMU con más de 90 acciones relativas a la gestión del talento, apoyo a las unidades de negocio, generación de ideas y formalizar la posición de la entidad en el mundo corporativo dedicado a la innovación. “Nos hemos definido como un grupo de trabajadores de SAMU que, gracias a una visión global y multifacética, propone, crea y gestiona ideas innovadoras con el objeto de mantener una mejora continua en los procesos e intervenciones, adaptándonos al contexto y momento actual, y previendo un futuro mejor y más sostenible”, explica Almudena Chávez.

Los principios del Comité son la mejora continua, excelencia, optimizar recursos, conectar áreas y actitud proactiva en la toma de decisiones. Por otro lado, entre las acciones más importantes del comité destacan la precisión en el trabajo de diagnóstico de partida en innovación corporativa, la revisión y reformulación del código ético de SAMU, renovación de la estructura de la web corporativa y la puesta en marcha del proyecto Pasaporte SAMU, clave para la gestión del talento.

“Este 2021 hemos comenzado con fuerza”, señala Chávez. “Se ha realizado un nuevo Plan de I+D+i, esta vez por una duración de cinco años, al quedar obsoleto el anterior, con acciones ambiciosas para el área y que supone la base sobre el que se asientan las decisiones del Comité”.

Escuela de Oficios de SAMU: entre cables y tuberías

La Escuela de Oficios de SAMU (EOF), en Gelves, puso en marcha en enero dos nuevos cursos, uno de fontanería y otro de electricidad, tras el éxito del primer taller de albañilería, en el que catorce jóvenes aprendieron labores auxiliares de este oficio con el objetivo de dar sus primeros pasos en el mercado laboral. En esta ocasión, la EOF cuenta con 23 alumnos, doce en el curso de fontanería y once en el de electricidad. La formación se imparte en la nave que SAMU tiene en el Parque Tecnológico Citec, instalaciones que en enero recibieron la visita de la consejera de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, Rocío Blanco, y otras autoridades.
El taller de fontanería comenzó el 12 de enero y concluye en 23 de marzo. José A. Rodríguez Velázquez es el encargado de impartir este programa dos tardes a la semana, martes y jueves.

Siete de los once alumnos proceden de un recurso de SAMU, en concreto, tres son del centro RB Miguel de Mañara, en Montequinto, y cuatro, del centro JEM Polanco, en Sevilla capital. Además, otro de los alumnos procede del programa Eracis (Estrategia Regional por la Inclusión 2019-2022), impulsado por la Junta de Andalucía con Fondos Europeos y en colaboración con el Ayuntamiento de Coria del Río (Sevilla), y un noveno cuenta con una beca de La Caixa. Los otros dos restantes son alumnos privados.

“Todos los alumnos del taller de albañilería trabajaron de forma conjunta y coordinada en un proyecto común, la construcción de dos aseos desde cero. Ahora, los alumnos del taller de fontanería deben acabar todo lo que concierne al tema de fontanería”, explica Concepción Pérez, directora de la EOF. “La formación que ofrecemos es esencialmente práctica, algo que consideramos fundamental para aprender un oficio y poder adaptarse a las necesidades del mercado laboral”.

De manera paralela, se desarrolla en las mismas instalaciones el taller de electricidad, que corre a cargo del profesor Luis Javier Villar Rodríguez. Este curso cuenta con 12 alumnos: cinco de ellos procedentes de recursos de SAMU (RB Miguel de Mañara, JEM Polanco y JEM Valencina), cuatro del programa Eracis de Coria del Río, dos del Programa La Caixa y un alumno privado.

En este taller la práctica es también el eje central de la formación. Así, los alumnos montan cuadros eléctricos, líneas eléctricas de toma de techo y conmutaciones de enchufes e interruptores, además de montar la parte eléctrica de los baños que iniciaron los estudiantes del taller de albañilería. Este curso comenzó el 11 de enero y acabó el 24 de febrero. Las clases se desarrollaron tres días a la semana y sus alumnos ya han recibido su diploma acreditativo.

“Estamos en conversaciones con diferentes empresas para que los alumnos puedan realizar prácticas pero la evolución de la pandemia está dificultando este propósito no sólo a nosotros, sino a todos los centros formativos”.

Por otro lado, la Escuela de Oficio de SAMU ya ha empezado a promocionar los cursos formativos que se impartirán a lo largo de esta primavera, entre los que destacan un curso de instalación eléctrica en edificios de viviendas y otro curso de operaciones auxiliares de albañilería de fábrica y cubierta.

Ambos talleres son una continuación de los cursos básicos de electricidad y albañilería celebrados durante el primer trimestre de 2021. También está previsto ofrecer un tercer curso de mantenimiento de jardines, parques y zonas verdes, y otro de pinche de cocina. Este último se impartirá en Canarias y está dirigido a los menores inmigrantes de los centros de SAMU en esta comunidad.

“Es cierto que nuestros cursos no corresponden a una formación reglada pero estamos trabajando duramente para que nuestros alumnos adquieran todos los conocimientos necesarios para que, una vez finalizados nuestros cursos, puedan adquirir el Certificado de Acreditación de Competencias Profesionales del Ministerio de Educación y Formación Profesional, al que se puede acceder a través de la experiencia laboral o de vías no formales”, concluye Concepción Pérez.

La siembra en el huerto Corteconcepción

Se entiende por “sembrar” la acción llevada a cabo con el fin de obtener frutos o resultados en un futuro cercano. En el centro ISL/JEM SAMU Huelva sembramos verduras y hortalizas en nuestro huerto Corteconcepción, y, al mismo tiempo, también sembramos junto a nuestros chicos su propio futuro personal y laboral.

Al igual que una semilla que se planta en un pequeño recipiente, nuestros menores llegan al centro indefensos y débiles. Como abono y agua, el equipo educativo prepara y acomoda el contexto para garantizar su crecimiento. Poco a poco, esa semilla brota, y puede llegar a crecer y florecer. Pero será necesario acompañar este proceso con valores y actitudes tan positivas y necesarias como la constancia, el compromiso, la paciencia o el esfuerzo.

La metáfora de sembrar en el huerto nos es de enorme utilidad para explicar a nuestros jóvenes el significado que posee para nosotros su paso por nuestro centro y la importancia que tiene para nosotros, como profesionales, ejercer nuestra vocación con ellos. Nuestro objetivo, como quien siembra las mejores hortalizas, es dotar a nuestros chicos de valores prosociales y actitudes que les permitan sostenerse frente las adversidades.

Hortalizas como el pepino, la zanahoria o el calabacín, y especias y plantas aromáticas como el perejil, el jengibre o la lavanda ya brotan en el huerto Corteconcepción del Centro ISL/JEM SAMU Huelva. El nombre del huerto y del espantapájaros que lo custodia han sido idea de nuestros chicos, y hace referencia a la localidad donde se situaba anteriormente el centro ISL/JEM Huelva.

La cosecha se ha sembrado en el ISL Huelva. Algunas semillas ya se han convertido en plantas que ofrecen sus frutos. Pero el trabajo es duro, largo y constante. Si algo hemos aprendido de nuestros chicos es que la rendición es solo una palabra, por lo que el equipo seguirá sembrando, regando y cosechando futuro con el propósito de alcanzar una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva.

Autor: Adrián Santos. ISL JEM SAMU Huelva

Hamza y la décima historia de emancipación en El Castillejo

Hamza es un chico responsable y trabajador nacido en la localidad de Daward Jadid, del reino de Marruecos. Desde muy joven tuvo que abandonar sus estudios primarios debido a la falta de recursos económicos. Estuvo un tiempo trabajando en el campo marroquí con un empleo precario y decidió dejar su tierra y su entorno familiar para buscar una vida mejor. Su familia le ayudó económicamente para realizar el viaje de Marruecos a España en patera. Cuenta que la experiencia fue muy traumática para él. No se le olvidará nunca la fuerza del mar al golpear la embarcación, lo que le causó una tremenda angustia y mucho miedo. Felizmente pudo llegar a nuestras costas y se sintió feliz porque había conseguido su primer gran objetivo: abandonar aquella vida llena de dureza y penurias.

Tras pasar como menor por el Recep de San Roque (donde estuvo dos días) y por el ISL de Arcos de la Frontera (donde residió durante diez meses), y habiendo cumplido la mayoría de edad, ingresó en el JEM El Castillejo, en El Bosque (Cádiz). Sin referencias de la localidad de El Bosque y viniendo de Arcos de la Frontera, población en desmesura mayor, se sintió un poco desorientado y emocionalmente decaído.

Según comenta Hamza, con el paso de los días en nuestro centro fue descubriendo el compañerismo que había entre los residentes, y su adaptación fue rápida. “Comprendí que trabajar en equipo y adquirir una formación era el camino para seguir cumpliendo mis objetivos”. Ya solo era cuestión de esperar una buena oportunidad. Tras un breve tiempo de espera, en septiembre de 2020 comenzó un periodo de prácticas en el Horno Artesa de Arcos, donde se desplazaba desde la localidad de El Bosque a diario.

Le costó adaptarse al ritmo de horarios y de trabajo. No fue tarea fácil afrontar un trabajo del que no tenía conocimientos previos. Según relata, los primeros días de trabajo estaba un poco desconcertado, pues no tenía mucha idea de las labores a realizar. Ahora dibuja su situación laboral expresando que desde su incorporación todo ha sido un aprendizaje continuo y agradece a la empresa las buenas enseñanzas que le han aportado. Como él bien define: “¡una experiencia única y difícil de olvidar!”. Finalizado dicho periodo de prácticas consiguió un contrato, después de las gestiones realizadas desde este JEM y por nuestra trabajadora social, Estefanía, la cual realiza una labor encomiable a diario, como la tramitación del alquiler de la vivienda de Hamza.

Desde que El Castillejo comenzó su andadura ya hay diez chicos que han logrado su emancipación. Hamza se marcha para vivir su propia vida independiente en Arcos, lo que supondrá un nuevo reto para él. Para Fundación SAMU, su éxito es también el de todo el equipo.

Autor: ISL El Castillejo

Daouda, siempre preparado cerca de la portería

Daouda ingresó en el centro de inserción sociolaboral (ISL) Las Cabezas, en la localidad sevillana del mismo nombre, para dar un toque de color al recurso, y no sólo por el tono de su piel, sino porque desde su ingreso ha sido un referente para el resto de chicos por su alegría y perseverancia a la hora de perseguir su sueño, “poder jugar profesionalmente con un equipo de futbol”, como él mismo relata.

Desde muy temprana edad, Daouda solo piensa en el fútbol y en dedicarse profesionalmente a este deporte. A los siete años empezó a jugar partidos con los chicos de su barrio. Relata que nunca tenía zapatos nuevos. Sus padres sólo podían comprar de segunda mano y eran de muy mala calidad. Por ello recuerda con mucho cariño y entusiasmo la primera vez que estrenó unos zapatos. Fue a los diez años: su entrenador de la escuela deportiva a la que asistía en Rufisque, su ciudad natal, se presentó un día con aquella sorpresa indeleble.

Hasta los quince años de edad, el joven estuvo jugando y estudiando, pero su padre quería que dejara el deporte y se dedicara a trabajar en la mar como el resto de la familia. Daouda aceptó, pero su sueño solo quedó temporalmente aparcado.

Su tío, que vivía en Marruecos y habitualmente viajaba a Senegal, no estaba de acuerdo con la decisión del padre de Daouda, así que propuso al menor viajar con él hasta Marruecos para así poder seguir con su incipiente carrera deportiva. El menor aceptó encantado pero, al llegar a Marruecos, se dio cuenta de que allí era mucho más difícil abrirse camino en el mundo del fútbol. Un día, su tío le habló de la posibilidad de viajar a España. Daouda solo conocía el tema de la inmigración a través de sus estudios. No sabía realmente si iba a viajar en barco o en avión, hasta que se vio a bordo de una patera acompañado de decenas de desconocidos.

Una vez llegado a España, Daouda pasó varios meses en un recurso de mayoría de edad ya que, en un principio, las pruebas oseométricas apuntaron que podía ser mayor de edad. Tras unos meses en este centro, Daouda consiguió presentar su pasaporte para demostrar que era menor y ser trasladado a un centro adecuado.

El joven no tiene malos recuerdos de sus inicios en España. De nuevo, se refugió en el fútbol. Siempre estaba ocupado pensando en una nueva jugada, que es, en definitiva, de lo que trata la vida: adaptarse al medio, al campo y seguir adelante hacia la portería.

En Cádiz hizo buenos amigos al instante, amigos con los cuales podía compartir su afición al deporte. A través de uno de ellos ingresó en un equipo de fútbol-7 llamado Pavimentos Jerez, aunque Daouda los recuerda por otro nombre, “los latinos”, ya que según recuerda casi todos eran latinos excepto él y otro chico de Jerez.

En toda su ruta migratoria Daouda se ha adaptado perfectamente a la situación que le ha tocado vivir y ha mostrado su capacidad de integración. Al poco tiempo de llegar a la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan le surgió la oportunidad de entrenar con el CD Cabecense, donde desde el primer momento fue muy bien acogido, tanto por su entrenador como por sus compañeros. Están muy contentos con él, y Daouda se muestra muy motivado e integrado en la dinámica del equipo.

El joven relata ilusionado que a veces juega de delantero, y otras, en el medio del campo, y que se siente muy bien cuando está con sus compañeros. En la actualidad el club está tramitando su ficha federativa para que pueda jugar partidos oficiales.

Además de soñador, Daouda demuestra ser un niño muy maduro. Nos comenta que su vida no ha sido fácil, que tiene sus sueños pero que también es consciente de su necesidad de trabajar y poder labrarse un futuro laboral en nuestro país y ayudar a su familia en Marruecos. Le gustaría emplearse en la construcción o en una cristalería. Como frente a una portería, está dispuesto a aprovechar cualquier oportunidad.

Autor: ISL Las Cabezas