Carta desde el ISL Alcalá: Por qué entrenar el optimismo

Llegar a un país que desconoces, con costumbres, una cultura y un idioma casi imposible para ti, hace que te replantees tu presente y tu futuro. Además, no es fácil adaptarse a un contexto tan irregular y a un país que ofrece oportunidades pero que no sabes si puedes o no aprovechar. Ésta es la situación que viven muchos chicos que traen sus sueños hacia el otro lado del charco. A pesar de todo, al menos los jóvenes que viven en el centro ISL Alcalá, en la provincia de Sevilla, aseguran que este sacrificio vale la pena.

Empezar un proyecto de vida de manera autónoma e independiente tiene muchos factores de riesgo como son la frustración, la desesperación y la ansiedad. Nuestros chicos han vivido y sufrido estas emociones, pero también han podido trabajarlas junto a profesionales.

La palabra trabajo resumen todo ese proceso de esfuerzo, constancia, insistencia, ensayo-error, aprendizaje, superación y optimismo.

Así es como empezaron ellos, trabajando. Primero, trabajando un idioma ante el que, por mucho que lo intentes, es complicado no frustrarse. En este contexto, es muy difícil no derrumbarse. Pero, cuando crees que desfalleces, siempre encuentras un camino: la formación. Algunas personas creen que la suerte existe, pero estos chicos saben que la suerte también se trabaja, porque así lo han hecho desde que llegaron y es ahora cuando recogen los frutos: formación en la Escuela de SAMU.

Cumpliendo con sus obligaciones y responsabilidades dentro y fuera de la formación, los chicos trabajan para formarse como el mejor camino para llegar a integrarse en el entramado de su nueva sociedad. Lo hacen aun sabiendo la dificultad que tiene estar a la altura de la situación y demostrar que pueden conseguir un futuro parecido con el que soñaba en sus países de origen.

Es por ello que hoy pueden sentirse fuertes y más optimistas que nunca. Después de haber pasado por todos los estados posibles, nunca les ha faltado positividad y perseverancia, creer en ellos, creer en su entorno y creer en la oportunidad que les brinda la escuela SAMU con unas prácticas que les dé a conocer como futuros profesionales.

En ISL Alcalá estos chicos son considerados un ejemplo de superación y de cómo se puede entrenar el optimismo.

Autor: Manuel Martínez. Educador de ISL Alcalá (Sevilla).

La orquesta como espacio de inclusión

Algunas de las bandas sonoras más conocidas de la historia del cine y la televisión lo fueron también de una singular llamada a la solidaridad en el concierto Otro mundo es posible, celebrado el 27 de febrero en el centro BOX de La Cartuja (Sevilla) con el objetivo de sensibilizar sobre la necesidad de impulsar la inclusión social de personas en situación de especial vulnerabilidad. Este concierto, con el director musical y pianista Pedro Vázquez al frente, contó con la colaboración de la Fundación Andalucía Tecnológica Funddatec y de Fundación SAMU. De hecho, varios menores extranjeros que residen en centros gestionados por Fundación SAMU en Sevilla formaron parte de la orquesta, en una jornada que se convirtió en una fiesta llena de nervios y emociones para todos ellos.

En el concierto Otro mundo es posible los miembros de las conocidas como Orquestas Inclusivas de Andalucía interpretaron un programa compuesto por diversas piezas musicales extraídas de las bandas sonoras más conocidas de la historia del cine y la televisión como Juego de Tronos, Cinema Paradiso o La vida es bella, entre otras.

Pedro Vázquez, presidente de la Federación Andaluza de Juventudes Musicales, miembro del Consejo de Dirección de Escuela Creativa de Andalucía y director de la Orquesta Metropolitana de Sevilla, explicó que en las Orquestas Inclusivas de Andalucía “no existen criterios previos de selección”.

“Todo aquel que lo desee puede participar tocando en orquestas de diferentes niveles. Es un sistema de orquestas en el que a medida que el intérprete va evolucionando en sus capacidades musicales, va tocando en una orquesta u otra, pero sin perder de vista el objetivo más importante de todos: que desde el primer día una persona pueda disfrutar de tocar música”.

Según Vázquez, así se persigue la normalización de “los problemas físicos, psicológicos, congénitos, sociales, espirituales o de cualquier condición de las personas”. Por este motivo, menores no acompañados de los centros de Sevilla también formaron parte de la orquesta. “Estos chicos tienen una experiencia de vida tan fuerte, tan grande, que tenemos que dar un paso adelante e ‘incluirnos’ en ellos y en sus vidas; que seamos nosotros los que nos mostremos proactivos para estar al nivel personal y humano que ellos demuestran”, señaló el director.

Alrededor de 500 espectadores llenaron el auditorio de la sala sevillana para disfrutar de un concierto que se convirtió en una verdadera fiesta, y en la que el público acabó sumándose al espectáculo ofrecido por Vázquez al frente de medio centenar de artistas de todas las edades y niveles. Los chicos de Fundación SAMU, afanados en la percursión, tuvieron incluso la oportunidad de tocar en solitario. Para ellos fue una experiencia única, tanto en los diferentes ensayos como en el día de un concierto que dejó huella en artistas y público.

Caravana de invierno en el corazón helado del Atlás

Fundación SAMU despidió 2019 con una nueva caravana solidaria en Marruecos, la segunda en sólo dos meses. Mientras que la primera, celebrada en noviembre, tuvo como objetivo principal el fomento de la educación en la región de Tánger a través del envío de material escolar, en esta segunda misión el fin era el de facilitar ropa de abrigo a personas con necesidades de la región de Azilal, en pleno centro de Marruecos, en la cordillera del Atlas.

Esta misión de cooperación, que se desarrolló entre el 26 y el 30 de diciembre, se programó en respuesta a la demanda planteada por la asociación Nasss Elkher, y contó con el apoyo de entidades locales y con el patrocinio del Consulado de Marruecos en Sevilla, La Caixa y SAMU Tánger, unidad de servicios de emergencia de SAMU en la ciudad marroquí.

En total, en esta misión participaron una quincena de voluntarios de SAMU que, con una flota formada por ocho vehículos y dos remolques, transportaron más de treinta cajas con mantas, ropa de abrigo y calzado a poblaciones de la zona de la provincia de Azilal.

“Durante la primera misión establecimos muy buena relación con una ONG local con la que trabajamos codo con codo, lo que nos llevó a repetir la experiencia y cubrir una necesidad muy concreta de la población de entornos rurales del Atlas”, explica Borja González de Escalada, responsable de la logística de la misión. Estas experiencias están sirviendo para fortalecer el tejido asociativo de la organización en el país vecino y abrir nuevas vías de colaboración. “Nos motiva la sensación de poder ayudar a la gente necesitada”.

Durante esta Caravana de Invierno, la labor llevada a cabo por SAMU repercutió en unas 800 personas y se atendió a unas 200 familias. El equipo estaba formado por quince personas, de las cuales cinco ya habían estado en la primera caravana escolar solidaria.

“La experiencia ha sido muy positiva. Hemos hecho un gran esfuerzo para poder cumplir con los objetivos que nos planteamos y corregir errores de otras expediciones para seguir mejorando. Han sido muchas horas al volante con incidentes en ruta como la avería y remolque de un vehículo o el reventón de un neumático. Además, las carreteras de esa zona tampoco ayudaban, ya que en su mayoría son pistas, lo que ha convertido el desplazamiento en toda una aventura”, explica Borja González de Escalada, que ha participado en las misiones internacionales de SAMU celebradas durante los últimos cinco años.

“Cuando llegamos al punto de reparto nos encontramos con una zona muy fría y nevada en la que el medio principal de locomoción sigue siendo la fuerza de los animales. Además, la población tiene muy pocos recursos y la ropa de abrigo les resulta muy costosa”, señala el responsable de la misión. “Ellos son bereberes e incluso los marroquíes que nos acompañaban necesitaban intérpretes para comprender a la población local. A pesar de todo, la acogida fue muy cálida y se mostraron muy agradecidos. Nunca nadie había ido a aquella zona a realizar ningún tipo de acción humanitaria, así que, en cierto modo, hemos sido pioneros con esta misión”.

Para Borja González, una vez que has participado en este tipo de misiones, “siempre estás deseando repetir”. “La motivación es la mezcla de sentirte útil para unas personas que lo pasan mal. Hay momentos en los que, con lo que son para nosotros pequeños gestos de esfuerzo y generosidad, dejas huella en sus vidas. Intento que mi experiencia en este tipo de misiones sea útil para todo el equipo aportándoles seguridad y tranquilidad, de forma que ellos puedan trabajar y contribuir al esfuerzo del grupo”, relata el responsable de la misión. “Don Carlos [Carlos Álvarez Leiva, fundador de SAMU], mi padre, es el responsable de que tengamos pasión por este tipo de proyectos. Él nos los ha inculcado”.

Desde hace tres años, SAMU cuenta con delegación en Marruecos mediante un servicio de emergencias permanente en Tánger, conocido como SAMU Tánger. Esta delegación ha permitido a SAMU tener contacto con numerosas organizaciones locales que trabajan con personas en riesgo de exclusión social, conociendo, de primera mano, las necesidades de colectivos especialmente sensibles.

Primeros apoyos para la Escuela de Oficios SAMU

SAMU ha alcanzado un acuerdo con el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) en virtud del cual este organismo de la Junta de Andalucía colaborará en la difusión y en el desarrollo de uno de los proyectos más importantes de la organización en el calendario de 2020: la puesta en marcha de la Escuela de Oficios SAMU.

El proyecto Escuela de Oficios SAMU nace de la preocupación de la organización por dotar a los menores extranjeros no acompañados y, en general, a los jóvenes andaluces desempleados, de conocimientos, habilidades y herramientas para favorecer su autonomía y ayudarlos a incorporarse con éxito al mercado laboral.

Así, la Escuela de Oficios SAMU, un proyecto pionero en Andalucía, planteará diversos programas formativos para menores con el objetivo de dotar de un oficio a estos jóvenes y favorecer su inclusión laboral. Estos programas se centrarán en oficios con alta empleabilidad en nuestro país: mantenimiento, construcción, jardinería, metal, hostelería o servicios sociales, entre otros.

Entre los cursos anuales que darán cuerpo a esta escuela se han programado, entre otros, los de aprendiz de pinche de cocina, aprendiz de peón de albañil, aprendiz de soldador o auxiliar de monitor de apoyo a personas con discapacidad intelectual.

El director del IAJ, David Morales, se ha comprometido con el director general de SAMU, Carlos González de Escalada, a colaborar con el proyecto a través de la difusión activa de la iniciativa y de las sucesivas convocatorias de los cursos formativos.

Decano de los servicios de emergencia en España, SAMU ha formado desde mediados de los ochenta a más de 11.000 profesionales en los ámbitos de las Urgencias, Emergencias, Atención a las Catástrofes y Acción Humanitaria. Para ello dispone de la Escuela SAMU, un complejo de 18.000 metros cuadrados localizado en Gelves (Sevilla) y dotado con diversos espacios de simulación, que está considerado uno de los más avanzados de Europa en su especialidad.

SAMU, a través de su Fundación, es la principal entidad nacional en la gestión de centros de acogida de menores extranjeros no acompañados, con cerca de 1.000 niños atendidos en todo el territorio nacional.

Los chicos de El Castillo de las Guardas superan los primeros retos del curso

Después de un verano de piscina, de disfrute de las largas noches charlando entre compañeros de habitación sobre sus inquietudes y de tardes paseando por cada rincón del pueblo hasta la puesta del sol, los chicos del centro de menores de El Castillo de las Guardas (Sevilla) se han enfrentado a su incorporación al instituto con una ilusión desmedida.

La nueva etapa que arrancó en septiembre y ha terminado en diciembre ha supuesto un paso esencial más para su proceso de completa integración.

La casa se llenó de un sinfín de emociones (ilusión, alegría, miedo, curiosidad…) de cada uno de estos jóvenes al saber que, tras cuatro meses viviendo en este pueblo de la serranía sevillana, iban a comenzar a estudiar como el resto de menores de El Castillo de las Guardas.

Comenzaron los cambios en sus rutinas, con el instituto y sus clases convertidos en el eje central de sus días. Ha tocado adaptarse a los nuevos cambios y horarios. Y todos ellos, junto al equipo educativo que los acompaña en este nuevo camino, han conseguido planificar sus horarios de estudio, de ocio y tiempo libre con éxito.

Los chicos se sienten privilegiados y afortunados por tener la oportunidad de estudiar para obtener un título que les permita alcanzar un futuro digno, como cualquiera de nosotros. Nuestros menores, además de aprender español, necesitan también sentirse integrados y queridos como el resto de jóvenes de la sociedad.

Para ellos supone un gran esfuerzo cursar cada una de las materias que les imparten debido a la barrera lingüística y al contenido de cada una de ellas, puesto que éstas son completamente distintas a las que han podido estudiar en su país de origen. Este proceso de aprendizaje es todo un reto que ellos afrontan con muchas ganas y ante el cual están completamente implicados y plenos de motivación.

En los centros educativos, los chicos han sido recibidos con entusiasmo por parte de maestros y compañeros. Todos ellos se han mostrado muy ilusionados por la llegada de estos nuevos alumnos, a quienes recibieron con los brazos abiertos, y les han ofrecido todo su apoyo y ayuda estos meses.

Nuestros chicos se sienten agradecidos por la acogida recibida en este primer trimestre y por sentirse acompañados en esta nueva etapa, en la que el mayor reto es su completa integración para alcanzar sus proyectos de futuro.

La integración a través de la escuela es un camino necesario para estos menores que apenas hemos empezado a recorrer, juntos, no sin incertidumbre, pero con la certeza de que nos lleva hacia un destino ilusionante.

Mohsin ya no teme a los 18

Mohsin nació en Tetuán (Marruecos), y volvió a nacer cuando tenía 16 años, en su tercer intento de cruzar el Estrecho de Gibraltar en patera, que le llevó por fin a España, aunque sin ninguna noción de español y aún menos documentación. En Tetuán dejaba a su padre, a su madre, a sus tres hermanos y a sus amigos. Toda una vida.

En un primer momento estuvo viviendo en un centro de La Línea (Cádiz). Después pasó por otro centro de Jerez, del que escapó, antes de llegar a Rivas, donde vive desde hace un año en un piso gestionado por Fundación SAMU.

Muchas son las historias que ha (hemos) vivido, y muchos también los logros que ha ido alcanzando. El 6 de abril, Mohsin cumplirá 18 años y, afortunadamente, podrá seguir su camino teniendo consigo su permiso de residencia y también su permiso de trabajo. Ambos documentos serán clave para hacer posible su integración en la sociedad como adulto y para que pueda labrarse un futuro.

Como paso previo a su mayoría de edad, Mohsin vive en la llamada “casa de autonomía” de SAMU Rivas. Trabajamos con él y con otros chicos que están en su misma situación para que poco a poco vayan tomando conciencia de lo que supone salir del sistema de protección que en su minoría de edad les ampara. También intentamos que sea consciente de la suerte y la ventaja que significan para él el hecho de que ya tenga prácticamente en orden la regularización de su documentación.

El de Mohsin es el ejemplo de que, con mucho esfuerzo, es posible alcanzar tus objetivos. En su caso: tener un futuro mejor, conseguir un trabajo y ayudar a su familia, que en su día hizo un enorme sacrificio para facilitar que su hijo llegase aquí.

Desde el principio, este joven se ha formado y ha dedicado sus esfuerzos para encontrar trabajo en el sector de la hostelería como ayudante de cocina, profesión en la que tenía cierta experiencia. Con él hemos redactado su currículum, su carta de presentación y le hemos acompañado a entrevistas, y él mismo, de manera autónoma, ha asistido a cursos en los que le han orientado y ayudado en su proceso.
Hasta ahora ha tenido varios trabajos y ha demostrado ser capaz de cumplir con las responsabilidades y obligaciones que eso conlleva. Ahora ayuda su familia y, desde hace poco, a su hermano, que también busca en España un futuro mejor.

Arteterapia y espacio consciente en el COISL SAMU Motril

El arteterapia consiste en el uso del proceso creativo con fines terapéuticos y, en el contexto de los centros residenciales de menores gestionados por Fundación SAMU como el COISL SAMU Motril (Granada), es una herramienta que tiene como fin la mejora de la calidad de vida de las personas con las que trabajamos.

A través de la creación artística, somos capaces de hallar una vía de expresión diferente al lenguaje que ayuda a resolver conflictos emocionales y a expresar los sentimientos y emociones que muchas veces se desconocen pero que generan un profundo malestar.

Generamos un espacio para la comunicación que ayude a la comprensión del mundo interno de cada individuo, proporcionando un espacio donde el juego se pueda hacer posible [Winicott, 1971] y donde cada cual pueda explorar creativamente su imaginación, enfrentarse a sus miedos y adentrarse en el subconsciente a través de la fase de creación.

Esta vía de expresión alternativa permite que los jóvenes adquieran un mayor conocimiento no solo de sí mismos, sino también de las relaciones que establecen con su entorno, por lo que el arteterapia también se convierte en una herramienta de inclusión social.

Dentro del trabajo con menores, estas dinámicas se presentan como una oportunidad de generar un “espacio consciente” donde se pueden trabajar tanto las dificultades y vivencias individuales como las que puedan surgir dentro de la dinámica de la convivencia del centro.

En el COISL SAMU Motril desarrollamos sesiones grupales en las que se trabajan tanto la identificación individual como la grupal. Se persigue mejorar la comunicación de las propias emociones y sentimientos, fomentar el respeto hacia los demás, ser capaces de ponerse en el lugar del otro y encontrar similitudes en las diferencias culturales.

En las dinámicas individuales, buscamos que los chicos expresen vivencias que no pueden ser expresadas de forma verbal. Los dibujos que ilustran este reportaje muestran elementos que nos llevan a sus lugares de origen, viajes y reencuentros emocionales.

La palabra “espacio” cobra gran importancia en este proyecto. No solo nos referimos al espacio de los jóvenes dentro del recurso residencial, sino del lugar que ocupan como integrantes de una nueva sociedad, un nuevo espacio en el que tienen que vivir y un revulsivo frente al desapego que sufren lejos de su hogar.

Autora: Maria de las Nieves Muñoz. Educadora, COISL SAMU Motril.

Plan de choque contra las drogas desde los centros de menores de SAMU

Fundación SAMU amplía su intervención en el ámbito de lo social e incorpora un nuevo proyecto dedicado a combatir y prevenir el consumo de tóxicos y sustancias adictivas en los centros de protección de menores que esta entidad gestiona. Dicho proyecto, aún en proceso de elaboración, se llevará a cabo con el apoyo y colaboración de profesionales y expertos en la materia, así como con el resto de los agentes públicos implicados, garantizando una realización eficiente y satisfactoria.

Según datos de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, la edad media de inicio del consumo se sitúa en la adolescencia, siendo cada vez más temprana. Además, se observa un consumo más acusado en hombres que en mujeres.

“Según nuestros sondeos, aproximadamente el 20% de los menores que habitan en los centros de SAMU de Andalucía consume cannabis, y el 30%, tabaco”, explica Adrián Moreno, trabajador social del área de menores de Fundación SAMU. “También hemos observado el consumo esporádico de alcohol. Sin embargo, al menos en Andalucía, no es muy común la adicción a los disolventes, algo que sí ocurre en otras zonas del país como Madrid”.

Adrián Moreno hace hincapié en el hecho de que muchos de estos chicos llegan a España con un historial de consumo en su país, ya que se trata de una conducta normalizada en ciertos contextos sociales, convirtiéndolos en una población vulnerable y con un alto riesgo de continuar con el consumo.

Desde Fundación SAMU se está trabajando en un protocolo de actuación y en un programa de prevención en concordancia con los objetivos de la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024.

Nuestra labor pretende retrasar la edad de inicio del consumo de drogas y de comportamientos que puedan producir dependencia y disminuir los daños asociados, así como erradicar dichas conductas de consumo. Para ello, es imprescindible ofrecer información a los jóvenes sobre las consecuencias y efectos sobre la salud que provocan las drogas, así como las consecuencias derivadas en el ámbito judicial y, en general, el deterioro que éstas producen en la faceta laboral, familiar o personal”, comentan desde Fundación SAMU.

“La presencia de algunos factores de riesgo en los menores hace que la puesta en marcha de nuestro nuevo proyecto sea una cuestión más de urgencia que de cautela. El desarraigo familiar, social y cultural en el que se encuentran los menores, los problemas psicológicos, las vivencias traumáticas tempranas y los problemas de integración e inclusión social, se unen a la escasez de alternativas de ocio y el escaso desarrollo de habilidades sociales, entre otros”, señala Adrián Moreno.

De este modo, SAMU llevará a cabo actuaciones encaminadas al establecimiento de límites, el fomento de la responsabilidad, el desarrollo de habilidades sociales (resistencia a la presión del grupo, asertividad, comunicación) y el aumento de la autoestima, así como el establecimiento de redes de apoyo de referencia (amigos y profesionales), entre otras.

“Los impulsores de este proyecto destacan su perspectiva global e integral, es decir, no se intervendrá sobre las conductas adictivas como un comportamiento aislado del menor, sino como consecuencia de una serie de variables que están influyendo en su aparición y continuidad en el tiempo, variables desde el punto de vista personal y social que deben ser tenidas en cuenta a la hora de la intervención.

SAMU es consciente de la importante labor del trabajo en red para la consecución de los objetivos propuestos, tanto con instituciones públicas como con entidades privadas, cuyo ámbito de actuación esté centrado en la prevención y/o intervención en casos de consumo de drogas. La especificidad de los distintos recursos, la no duplicación de servicios, la complementariedad y la persecución de objetivos comunes hacen que el trabajo en red sea imprescindible en un proceso tan complejo y multidisciplinar como es el que se intenta acometer.

SAMU Dúrcal se despide de Carmen Pastor: Directora, guía y compañera

En el trayecto de una vida hay despedidas que entristecen, que hacen llorar, pero en esta ocasión hablamos de una despedida que no es motivo de tristeza y melancolía, sino de emoción: es el fin de una etapa para comenzar otra. En el Centro de Inserción Social y Laboral SAMU Dúrcal despedimos a Carmen Pastor Ruíz, la directora del recurso, nuestra mudira.

Para este equipo, Carmen significa sabiduría, compromiso, dedicación, tenacidad, cariño, paciencia y, sobre todo, bondad, una bondad mayúscula. Todos hemos sido testigos de cómo se ha levantado este proyecto, de la calidad del trabajo realizado por Carmen y, también, protagonistas de gran parte de su proyecto. Hemos vivido cómo un establecimiento impersonal ha cobrado vida convirtiéndose en el hogar de todos los que han pasado por él y para los que aún seguimos aquí.

Carmen es una persona exigente que, en continuo aprendizaje, busca siempre la excelencia. Estar bajo su batuta ha hecho de nosotros un equipo con una enorme experiencia en el cumplimiento de nuestras tareas, con una gran capacidad de organización, de manejo del tiempo y del trabajo, en ocasiones, bajo presión.

Una de las grandezas de Carmen gestionando equipos humanos es el convencimiento de que todo el mundo es brillante en algo, y que solo hay que descubrir ese algo y darle visibilidad y confianza. Ha sabido captar las fortalezas de cada miembro del equipo y hacer de ellas una pieza importante de un gran proyecto. Felicita en público y corrige en privado. Debía tener muy clara la máxima de “empleados felices, empleados eficientes”.

Al mirar atrás y hacer balance de este periodo recordamos muchos momentos buenos y, afortunadamente, pocos malos.

Queremos decirte, Carmen, que has sido para todos nosotros y nosotras no solo una directora, una guía o una referencia, sino una excelente compañera y una amiga que, sin duda, ha dejado huella en nuestras vidas. Queremos que sepas que nuestra historia no termina aquí y ahora.

Sabemos que no te puedes ir muy lejos: serías incapaz de alejarte del compromiso social que tienes con los más desfavorecidos. Así que, seguramente, algún día, nuestros caminos se vuelvan a cruzar. Te deseamos felicidad, mucha felicidad con todo lo que te depare el destino. No te mereces menos.

Vete tranquila y feliz. Cuidaremos de tu legado y, sobre todo, de lo que más te importa: nuestros niños. Gracias por este baúl lleno de recuerdos y por el legado que dejas en cada uno de nosotros.

Se va nuestra directora de orquesta pero, señoras y señores, la orquesta sigue en pie, esperando una nueva batuta. ¡The Show Must Go On!

Autora: Siham Khalifa – SAMU Dúrcal

“Nada me llena más que un logro de mis chicos”

Francisco Javier Olier Pérez (Sevilla, 1969) dirige desde octubre de 2018 el centro de Inserción Sociolaboral (ISL) El Castillejo, en el pueblo gaditano de El Bosque, recurso que Fundación SAMU puso en marcha aquel verano debido a la afluencia de menores migrantes que llegaron a las costas andaluzas.

—¿Cuál es su labor como director del ISL El Castillejo?
—Mi labor es dirigir, gestionar y, junto con mi gran equipo de trabajo, allanar el camino a nuestros chicos para que sientan que no están perdidos y que, con mucho esfuerzo, es posible encontrar ese futuro que vienen buscando a Europa.

—¿Conocía SAMU antes de comenzar a trabajar en esta organización?
—Conozco SAMU desde 1999 a través de nuestro presidente, Carlos Álvarez Leiva. Estuvimos juntos destinados en el EMAT SUR (Escalones Médicos Avanzados de Tierra). Hemos vivido momentos inolvidables juntos en distintas misiones internacionales.

—¿Cómo fueros los inicios?
—Los tres primeros meses fueron agotadores pero a la vez muy gratificantes. A medida que pasaban los días se iban viendo los avances. Por aquel entonces era un centro de Acogida Inmediata con 60 plazas. Los chicos llegan a un país nuevo, con una cultura totalmente diferente a la suya, engañados, porque vienen con un planteamiento de futuro totalmente incierto (trabajo, coche y casa), y se encuentran con que han llegado a un centro de menores sin las perspectivas de futuro que ellos idealizaban. Sin embargo, con gran esfuerzo por parte del equipo y con el apoyo y la confianza depositada en mí por parte de Nicolás Torres (director del área de menores de SAMU) y Juan Rodrigo Gil (jefe del departamento de centros), conseguimos llevar este barco donde está hoy.

—¿Cuál es el perfil de los menores que atienden en este recurso?
—Tenemos 24 chicos de entre 16 y 17 años de distintas nacionalidades: gambianos, marroquíes, malienses, marfileños y guineanos. Casi todos llegan con un proyecto migratorio durísimo. Algunos han sido encarcelados y torturados, sobre todo los subsaharianos que pasaron por Libia. Son niños que cargan con unas historias personales muy duras. A veces, cuando les entrevistas y ves sus caras y el trabajo que les cuesta contar sus vivencias, tienes que hacer una pausa e ir al baño a secarte las lágrimas.

—¿Recuerda el primer chico que llegó al centro?
—Baderddine, de origen marroquí, fue el primer menor que pisó El Castillejo en julio del 2018. Cuando yo empecé a dirigir el centro, unos tres meses después, Bader andaba un poco perdido, se metía en líos continuamente, pero, poco a poco, fuimos trabajando con él. Necesitaba que le guiasen, que confiaran en él, y hoy día es un chico ejemplar y el que más destaca.

—¿Qué otros menores le han dejado huella?
—Youseff es otro de ellos. Es el más revoltoso y el más pequeño del grupo. Nos da algún que otro dolor de cabeza, ya que es muy bromista y hay chicos que no tienen ese sentido del humor. Cariño se les coge a todos, cada uno te aporta algo, cada uno es un nuevo reto y eso me apasiona. Quizás, la historia más dura es la de Abdulkader, natural de Gambia. En su proyecto migratorio pasó por Libia, donde intentaron venderlo como esclavo, fue encarcelado durante seis meses, golpeado y realizó trabajos forzados con tan solo 15 años de edad. Su historia quita el sueño.

—¿Cuál es la labor principal del equipo de profesionales de El Castillejo?
—Intentamos ayudar a nuestros menores para que consigan una adecuada inserción social y laboral en nuestro país. Para ello, participan en talleres dirigidos al conocimiento de nuestra cultura, nuestra lengua y costumbres, y clases de orientación laboral. También hacen prácticas en empresas, y disfrutan de paseos y salidas para intercambiar experiencias con personas de la localidad, entre otras cosas. Otro aspecto relevante y que valoramos enormemente en nuestro centro es el de atender las necesidades personales y emocionales de nuestros menores. Para ello, impartimos talleres emocionales a través de los cuales trabajamos el autocontrol, la autoestima, el autoconocimiento y el respeto a uno mismo. Además, atendemos las necesidades individuales y los cambios emocionales que van surgiendo en el día a día de nuestros chicos, a través de diálogos. No podemos olvidar la autonomía, área que trabajamos a través de pequeñas responsabilidades que vamos depositando en ellos y que van aumentando a medida que se hacen más autónomos.

—¿Cómo reaccionan los menores ante esta atención y dedicación?
—Nuestros menores son conscientes de que todo nuestro trabajo va enfocado a procurarles bienestar e intentar atender sus demandas de futuro. Por ello, la actitud, en general, es de gratitud, colaboradora y partícipe, aunque en algunas ocasiones no entienden el alcance de algunas medidas adoptadas por el centro y se muestran reticentes o en desacuerdo.

—¿Cómo es la convivencia con los vecinos de El Bosque?
—Es cierto que al principio la población era reacia a la integración de los menores pero hoy en día los comentarios que recibimos son de aceptación y afecto hacia nuestros chicos, algo que se han ganado nuestros jóvenes gracias a su buen comportamiento y a los intercambios culturales que se han llevado a cabo.

—¿Qué aspectos cree que se deben mejorar en la atención a los menas?
—La burocracia y las relaciones con los distintos consulados. Los trámites documentales desesperan a menores y profesionales.

—Recientemente, han recibido la visita del ministro Fernando Grande-Marlaska. ¿Cómo lo vivieron?
—Aquel fue un día muy significativo para todos, tanto para los profesionales como para los chicos. Para los profesionales significó un gran orgullo puesto que esta visita le ha dado visibilidad al trabajo que realizamos en el centro. Por otro lado, los menores sintieron una gran alegría, ya que recibieron esta visita como una muestra de apoyo. Les motivó mucho que el ministro se dirigiera directamente a ellos y pudieran intercambiar algunas palabras con él.

—¿Qué supone para usted trabajar con menores?
—Jamás pensé que trabajar con menores me fuera a aportar tanto. Es un reto diario, cada día hay una cosa nueva. Yo les aporto seguridad, estabilidad y confianza, siempre tengo abierto mi despacho para sus dudas o inquietudes. Y ellos me aportan a mi felicidad. No hay nada que me llene más que un logro de un menor de mi centro o de mis hijos. Y algo muy importante, este trabajo me ha ayudado a aprender a ser paciente.