Escuela SAMU: La importancia de la logística para salvar vidas

Los alumnos del primer año del ciclo de Formación Profesional del Grado Medio en Técnico de Emergencias Sanitarias (TES) de Escuela SAMU participaron el 26 y 27 de marzo en una acampada logística con múltiples ejercicios prácticos, poniendo así punto y final al segundo trimestre del curso 2020-2021.

La Operación Rosito 2021, nombre con el que los propios alumnos bautizaron a la acampada, consistió en la realización del montaje y organización de un hospital de campaña ante un incidente de múltiple víctimas (IMV) provocado por un terremoto. La acampada se desarrolló en la Hacienda de La Rihuela, un enclave más conocido con el nombre de La casa de la Loca, en la población de Palomares, en la provincia de Sevilla.

“Esta es la primera vez que celebramos una acampada logística para técnicos en emergencias sanitarias (TES) en Escuela SAMU. La idea es ir más allá de las clases prácticas y de las diapositivas y espacios teóricos en el aula y que ellos aprendan de primera mano cómo es montar un hospital de campaña, con su almacén, su puesto de mando, camas, zonas de triaje, UCI, material sanitario…”, explica Andrés Rodríguez, enfermero e instructor de Escuela SAMU.

El foco de aprendizaje de esta acampada estaba más en el apartado logístico que en la propia asistencia sanitaria, algo menos habitual en Escuela SAMU. Así, se prestó especial atención a la gestión de los residuos, el suministro y gestión del agua, la energía y el material. En definitiva, todo aquello que resulta indispensable para poder ofrecer asistencia sanitaria. “Antes de ofrecer asistencia, es fundamental reconocer cuáles son las necesidades logísticas y organizativas para que funcione un punto asistencial. Este era el principal objetivo de esta acampada”, continúa Rodríguez.

Durante dos días, los 40 alumnos que participaron en el ejercicio junto a sus instructores, avalados con años de experiencia en situaciones de emergencia, llevaron a cabo diferentes talleres, entre los que destacan un taller de geolocalización, extinción de fuego, taller de nudos, de inmovilización de circunstancias y otro taller de rescate con cabrestante (Wincher).

“El fin de esta actividad es exprimir al máximo todos los conocimientos de nuestros instructores para así poder aprender y aumentar los nuestros. ‘Aprende haciéndolo’ es el lema de Escuela SAMU. Por ello realizamos talleres prácticos y simulacros que reproduzcan situaciones similares a las que los alumnos se puedan encontrar en su profesión el día de mañana”, detallan los propios alumnos.

La acampada de final de marzo arrancó antes incluso de llegar a la hacienda de la Rihuela con un ejercicio sorpresa. Los estudiantes tuvieron que ir andando desde las instalaciones de la Escuela hasta la Casa de la Loca camilleando. Es decir, en grupos de cinco personas, debían cargar con todas sus pertenencias y con un compañero en una camilla (uno en la camilla y cuatro lo portaban) durante una distancia de alrededor de un kilómetro y medio, un recorrido muy largo para este tipo de ejercicio y que tardaron dos horas y media en hacer.

“Para mí el camilleo ha sido lo peor de estos dos días pero al mismo tiempo lo que más me ha gustado”, confiesa la alumna Blanca Fernández de Peñaranda la mañana del segundo día de la acampada. “Creía que me iba a morir, sufrí muchísimo, pero lo repetiría sin dudarlo”.
Para Javier Armario, otro de los estudiantes participantes, la parte más interesante y divertida del ejercicio fue el taller de Wincher. “Debíamos rescatar y subir a un compañero inmovilizado por una zona totalmente en pendiente, aquello era una pared. Hemos tenido que aprender a actuar en situaciones de riesgo y velar no solo por la seguridad del paciente, sino también por la tuya propia y la de todo el equipo interviniente”.

Dos horas de sueño

A estos talleres se sumó, además, un simulacro nocturno que arrancó a las dos de la mañana y se prolongó durante toda la noche. Los alumnos apenas pudieron dormir dos horas antes de comenzar un segundo simulacro a primera hora de la mañana. En este ejercicio nocturno (cuyas imágenes acompañan a este reportaje), los TES debían de hacer frente a un terremoto que había ocasionado múltiples víctimas, que se encontraban atrapadas o bajo los escombros. Los estudiantes, además, tenían que hacer frente a traumas provocados por derrumbes.

“Han sido dos días muy duros, pero hemos aprendido mucho. Sobre todo, hemos aprendido a conocernos a nosotros mismos y descubrir que podemos hacer más de lo que pensábamos. Estamos muy cansados, pero merece la pena”, señala Blanca Fernández de Peñaranda, mando de planificación de la acampada.

“También hemos aprendido lo importante que es el compañerismo y trabajar en equipo para intervenir con éxito en cualquier operación de emergencias sanitarias”, continúa Javier Armario. “Confiar en la persona que tienes al lado y conocer sus límites”. Javier Armario, mando organizativo del segundo día, destaca también el papel de los instructores. “Han venidos muchos profesores a la acampada, eso es de agradecer ya que, a pesar de participar en misiones y dispositivos, nunca se muestran cansados y siempre están a nuestro lado para transmitirnos todo lo que saben”.

Escuela de Oficios de SAMU: entre cables y tuberías

La Escuela de Oficios de SAMU (EOF), en Gelves, puso en marcha en enero dos nuevos cursos, uno de fontanería y otro de electricidad, tras el éxito del primer taller de albañilería, en el que catorce jóvenes aprendieron labores auxiliares de este oficio con el objetivo de dar sus primeros pasos en el mercado laboral. En esta ocasión, la EOF cuenta con 23 alumnos, doce en el curso de fontanería y once en el de electricidad. La formación se imparte en la nave que SAMU tiene en el Parque Tecnológico Citec, instalaciones que en enero recibieron la visita de la consejera de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, Rocío Blanco, y otras autoridades.
El taller de fontanería comenzó el 12 de enero y concluye en 23 de marzo. José A. Rodríguez Velázquez es el encargado de impartir este programa dos tardes a la semana, martes y jueves.

Siete de los once alumnos proceden de un recurso de SAMU, en concreto, tres son del centro RB Miguel de Mañara, en Montequinto, y cuatro, del centro JEM Polanco, en Sevilla capital. Además, otro de los alumnos procede del programa Eracis (Estrategia Regional por la Inclusión 2019-2022), impulsado por la Junta de Andalucía con Fondos Europeos y en colaboración con el Ayuntamiento de Coria del Río (Sevilla), y un noveno cuenta con una beca de La Caixa. Los otros dos restantes son alumnos privados.

“Todos los alumnos del taller de albañilería trabajaron de forma conjunta y coordinada en un proyecto común, la construcción de dos aseos desde cero. Ahora, los alumnos del taller de fontanería deben acabar todo lo que concierne al tema de fontanería”, explica Concepción Pérez, directora de la EOF. “La formación que ofrecemos es esencialmente práctica, algo que consideramos fundamental para aprender un oficio y poder adaptarse a las necesidades del mercado laboral”.

De manera paralela, se desarrolla en las mismas instalaciones el taller de electricidad, que corre a cargo del profesor Luis Javier Villar Rodríguez. Este curso cuenta con 12 alumnos: cinco de ellos procedentes de recursos de SAMU (RB Miguel de Mañara, JEM Polanco y JEM Valencina), cuatro del programa Eracis de Coria del Río, dos del Programa La Caixa y un alumno privado.

En este taller la práctica es también el eje central de la formación. Así, los alumnos montan cuadros eléctricos, líneas eléctricas de toma de techo y conmutaciones de enchufes e interruptores, además de montar la parte eléctrica de los baños que iniciaron los estudiantes del taller de albañilería. Este curso comenzó el 11 de enero y acabó el 24 de febrero. Las clases se desarrollaron tres días a la semana y sus alumnos ya han recibido su diploma acreditativo.

“Estamos en conversaciones con diferentes empresas para que los alumnos puedan realizar prácticas pero la evolución de la pandemia está dificultando este propósito no sólo a nosotros, sino a todos los centros formativos”.

Por otro lado, la Escuela de Oficio de SAMU ya ha empezado a promocionar los cursos formativos que se impartirán a lo largo de esta primavera, entre los que destacan un curso de instalación eléctrica en edificios de viviendas y otro curso de operaciones auxiliares de albañilería de fábrica y cubierta.

Ambos talleres son una continuación de los cursos básicos de electricidad y albañilería celebrados durante el primer trimestre de 2021. También está previsto ofrecer un tercer curso de mantenimiento de jardines, parques y zonas verdes, y otro de pinche de cocina. Este último se impartirá en Canarias y está dirigido a los menores inmigrantes de los centros de SAMU en esta comunidad.

“Es cierto que nuestros cursos no corresponden a una formación reglada pero estamos trabajando duramente para que nuestros alumnos adquieran todos los conocimientos necesarios para que, una vez finalizados nuestros cursos, puedan adquirir el Certificado de Acreditación de Competencias Profesionales del Ministerio de Educación y Formación Profesional, al que se puede acceder a través de la experiencia laboral o de vías no formales”, concluye Concepción Pérez.

Agua, barro y nieve en Escuela SAMU

En Escuela SAMU no hay descanso que valga. Ofrecer formación continua de máxima calidad es la prioridad de sus responsables, y febrero ha sido una muestra del nivel de intensidad y exigencia de los instructores y alumnos del mayor centro de simulación de emergencias del país. Entre todas las actividades llevadas a cabo durante el mes destacan la celebración de las tradicionales Olimpiadas de Técnico en Emergencias Sanitarias, el examen final del Máster de Emergencias Médicas de CEU San Pablo y SAMU (máster que coordina el instructor Juanje Díaz), la acampada de supervivencia de invierno en Sierra Nevada y un espectacular simulacro de rescate de inmigrantes en medio acuático en el que participaron varios miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a título particular.

Este último ejercicio, denominado Operación paso del Estrecho, se celebró el 19 de febrero desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde. Las instalaciones de la Escuela de Emergencias de SAMU en Gelves (Sevilla) acogieron un ejercicio integral de incidente con múltiples víctimas en el que se recreó la llegada de una patera con inmigrantes a las costas andaluzas y un posterior accidente de tráfico en el que estaba implicado el autobús que traslada a estas personas a un centro hospitalario.

Para la organización del simulacro, se conformó un gabinete de crisis, el cual se encargó de organizar, planificar y llevar a cabo la actividad.
El ejercicio, en el que participaron casi un centenar de alumnos de los cursos de Técnico de Emergencias Sanitarias, Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería y Técnicos en Integración Social, recreó la llegada de una patera a puerto con unos 35 inmigrantes, de los que 10 fueron atendidos en un primer momento en la patera, cinco saltaron y se escondieron y los 20 restantes se trasladaron en autobús a un centro hospitalario, sufriendo en el camino un accidente de tráfico en el que algunos quedaron atrapados en el interior del vehículo. En la acción se usó la piscina ubicada junto al edificio de rescate, una embarcación neumática y cuatro ambulancias, entre otros vehículos.

Escuela SAMU simulacro

Los alumnos que participaron en el ejercicio no sabían a qué se iban a enfrentar. Desconocían los detalles del ejercicio con el propósito de que pudieran enfrentarse a una situación lo más real posible. “Un simulacro es un modelo de situación estudiado y programado, que imita a un suceso real de forma controlada, y en el que se procura la máxima aproximación a la realidad. Esto hace que los alumnos se encuentren sometidos a presión real, lo que les obliga a gestionar y modular sus comportamientos en situaciones extraordinarias, aplicando sus conocimientos y demostrando sus habilidades resolutivas”, explican desde Escuela SAMU. “En una emergencia real, nunca sabes a qué te vas a enfrentar hasta que llegas al lugar. Eso es también lo que buscamos en nuestros ejercicios, por eso es tan importante el factor sorpresa”.

Durante el ejercicio, las instalaciones de la Escuela utilizadas para este fin se dividieron en tres áreas: zona de salvamento, compuesto por rescatistas, lesionados y curiosos; zona de socorro, donde se encontraba el punto de impacto, con personal sanitario, familiares y víctimas; y área de base, con personal de seguridad, espectadores, medios de comunicación y personal de apoyo.

Escuela SAMU prepara a sus alumnos para su actuación en situaciones de urgencias y catástrofes de magnitud considerable. “Un simulacro representa la realidad y es uno de los medios de los que disponemos los profesionales del sector de las emergencias para entrenarnos y vivir en nuestra propia piel una situación de tal complejidad. Este tipo de ejercicio nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, a conocer nuestros límites, aprendemos cómo trabajan los demás equipos e instituciones, a cómo trabajar en equipos y podemos poner en práctica todo lo aprendido, además de analizar nuestros errores para aprender de ellos”, señalan desde Escuela SAMU.

Los objetivos específicos que se trabajan en simulacros de este tipo son la atención al mayor número de víctimas posible, la adecuada gestión de los recursos disponibles, el correcto despliegue logístico y el conocimiento de las funciones de la estructuras que se conforman, adecuado despliegue y activación de un puesto médico avanzado y de un puesto de carga de ambulancias, establecimiento del flujo de pacientes con sistema de norias, identificación del puesto que se ocupa dentro de la gestión de un incidente de múltiples víctimas, ejecución de la correcta evacuación de los pacientes hasta los hospitales, realización de las técnicas de inmovilización y traslado en camilla y conocimiento de los sistemas de triaje Start y Short.

“Escuela SAMU es única. Nunca antes había disfrutado de una formación de estas características. Es cierto que son muchas horas y acabas reventado pero merece la pena. Cada día de trabajo es un verdadero subidón de adrenalina”, comenta uno de los alumnos durante el ejercicio. “Los simulacros están tan bien organizados y planteados que realmente te metes en el papel y crees que estás en una situación de emergencias real”.

Este es el primer ejercicio que organiza Escuela SAMU que tiene la crisis migratoria como tema principal. El drama que se vive desde hace meses en Canarias y en las costas andaluzas en general obliga a estos futuros profesionales a formarse en este tipo de situaciones de emergencia. Hasta ahora, el tema principal de los ejercicios celebrados en la escuela de Gelves han estado vinculados con atentados terroristas, catástrofes naturales, incidentes NBQ e incidentes con múltiples víctimas en general.

VIII Olimpiadas TES: El ejército todoterreno

Escuela SAMU acogió en febrero las VIII Olimpiadas Sanitarias Técnico de Emergencias Sanitarias (TES) de SAMU, evento que busca impulsar el trabajo en equipo de futuros profesionales en situaciones hiperrealistas y en competencia. La actividad consistió en siete pruebas en las que los alumnos, divididos en ocho grupos de tres personas, pusieron a prueba todas sus capacidades. Junto a los alumnos de segundo de TES también participaron unidades de Protección Civil de La Rinconada, La Algaba y Santiponce, además de un equipo de la asociación de rescate First de Santiponce. La pandemia ha obligado a adaptar el ejercicio y las pruebas no han sido eliminatorias ni ha habido una gran final. Este año, el equipo que logró una mayor puntuación estaba formado por David Villar, Juan Antonio Valladares y Pablo Rodríguez.

VIII Olimpiadas TES

‘Operación Valhalla’ en Sierra Nevada

Los alumnos del XXVI Máster de Enfermería de Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Ayuda Humanitaria y seis alumnos del curso de FP de TES participaron del 22 al 25 de febrero en la acampada de supervivencia de invierno de SAMU en Sierra Nevada (Granada). Bajo el nombre de Operación Valhalla, la acampada se llevó a cabo en una explanada situada al lado del Mirador Monte Ahí de Cara. La adquisición de habilidades para moverse en entornos con climatología adversa es esencial en un equipo de emergencias, así como tener conocimientos sobre las patologías que nos podemos encontrar en estas zonas. El último día de la acampada, como es tradición, un grupo de 14 ‘samuitas’ y tres instructores de Nevadensis subieron el Veleta, aunque las condiciones meteorológicas hicieron inviable que alcanzaran la cumbre.

Acampada Sierra Nevada 2021

Acampada Sierra Nevada 2021

Escuela SAMU: La fuerza del trabajo en equipo

Escuela SAMU, en su fiel propósito de ofrecer la más alta formación de calidad, ha celebrado, dentro de su plan de estudios, una actividad conjunta de seis horas de duración en el que han participado alumnos del Máster de Emergencias Médicas; del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria; y estudiantes del ciclo de Formación Profesional de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES).

El objetivo de este tipo de ejercicios, que suelen desarrollarse una vez al mes, es que los alumnos (médicos, enfermeros y técnicos) aprendan a trabajar en equipo junto a otros perfiles profesionales diferentes al suyo y conozcan la dinámica de trabajo que se van a encontrar fuera, una vez que se incorporen al mercado laboral.

En esta actividad se recrea el trabajo de una guardia en un servicio de emergencias en el que se suceden diferentes incidentes con múltiples víctimas. Así, los alumnos se dividen en un primer momento en dos grandes grupos: intervinientes y víctimas. El ejercicio se realiza dos veces (con casos diferentes), con los roles intercambiados, para que todos puedan participar y tengan las mismas oportunidades de aprender. A su vez, el grupo de intervinientes se divide por equipos: un equipo de Soporte Avanzado (UVI móvil) formado por un médico, un enfermero y un TES; un equipo de Soporte Intermedio, integrado por un enfermero y un técnico; y un equipo de Soporte Básico, formado por dos técnicos.

“Hay una sala de coordinación desde la cual se lanzan los avisos a los diferentes equipos, y estos deben salir a atender a las víctimas en los diferentes escenarios, situados en diferentes puntos de la Escuela”, explica Andrés Rodríguez Holst, instructor de Escuela SAMU. “Este tipo de ejercicios son muy beneficiosos para los alumnos porque tienen que aprender que son un equipo. Sí, cada uno, de manera individual, tienen sus propias competencias. Pero un trabajo de estas características no lo saca adelante una persona sola, hay que sacarlo entre todos. Deben aprender a coordinarse”, continúa el profesor. “No es lo mismo trabajar en un hospital que en una ambulancia. En un hospital hay 80 personas como tú, pero en una ambulancia de Soporte Avanzado solo hay un médico, un enfermero y un TES. La situación es mucho más tensa y es necesario organizarse mejor, organizar el material, gestionar el espacio… El trabajo en equipo y la coordinación es fundamental”.
Las situaciones a las que los alumnos deben enfrentarse a lo largo del ejercicio son de lo más variadas: lesiones menores, traumas leves, traumas graves, politraumas, casos pediátricos, paradas cardiacas o casos de obstetricia, entre otros.

Para la realización de este tipo de ejercicio también es necesario un equipo de instructores bien organizados. Ellos son los verdaderos ideológolos de estos simulacros. En esta ocasión, además de Andrés Rodríguez, también participaron Saray Toro, Rosa Agudelo, Cristian Estévez, Manuel Ángel Andrade, Liu Díaz, Juan Jesús Díaz, Alonso Naharro, Jaime Rodríguez y Manuel Vayón, todos ellos miembros del equipo docente de Escuela SAMU.

“Nuestra formación no se ha visto resentida en ningún momento a causa de la crisis sanitaria. Seguimos desarrollando simulacros y ejercicios de alta calidad. Es más, estamos convencidos de que ahora nuestra formación es más necesaria que nunca. Debemos preparar a nuestros alumnos lo mejor posible para que estén preparados para actuar en situaciones extremas como la que estamos viviendo”, señalan desde la dirección de Escuela SAMU.

Otro de los puntos fundamentales de esta formación es aprender a coordinarse en una situación de emergencia grave. Cuando ocurre algo así, la persona encargada de coordinar los efectivos en el lugar de los hechos es la persona con más experiencia del primer equipo que llega hasta el lugar, mientras no haya un equipo de mando específico. Por lo general, esta figura suele estar encarnada por un médico pero no siempre es así y, en algunas ocasiones, la persona de mayor experiencia puede ser un técnico de emergencias sanitarias, profesional, que, por lo general, no recibe formación en coordinación. Por esa razón, desde Escuela SAMU se hace especial hincapié en formar a todos los profesionales en la coordinación de efectivos y en el trabajo en equipo.

Construir un futuro en la Escuela de Oficios

Tres tardes por semana desde hace dos meses, Rafael Hernández cambia su papel de educador en el centro de menores Miguel de Mañara, en Montequinto (Sevilla), por el rol de profesor del taller de albañilería de la Escuela de Oficios de SAMU (EOF), en Gelves. Catorce jóvenes aprenden con él en una nave de SAMU en el Parque Tecnológico Citec labores auxiliares de albañilería con el objetivo de aprender un oficio y dar sus primeros pasos en el mercado laboral.

A las cinco de la tarde empiezan las clases. Todos los chicos se sientan en sus mesas y atienden a las explicaciones de Rafael antes de dirigirse a la nave donde ponen en práctica sus conocimientos por equipos. “El taller es muy práctico y la teoría es muy ligera. El objetivo es que los chicos adquieran unas nociones básicas sobre el oficio de albañilería, que conozcan los materiales, las herramientas y los procedimientos elementales. Es cierto que éste es un curso básico, pero muy ambicioso”, explica el profesor, que antes de ser educador en el centro de menores de SAMU ARB Miguel de Mañara trabajó durante varios años en la construcción. “Lo que más me gusta de ellos es su actitud y su voluntad. Tienen muchas ganas de aprender”, continua Rafael Hernández.

Seis de los alumnos de este taller de albañilería son residentes en algún centro de acogida de menores de SAMU o se benefician de algún recurso para exmenas de esta organización. Todos ellos son inmigrantes. Es el caso de Billal Siasse o de Lahsan, ambos originarios de Marruecos. “Me gusta mucho este curso. Yo tengo experiencia en el oficio, pero no formación”, señala Lahsan, que llegó a España hace más de dos años.

Desde la dirección de la Escuela de Oficios destacan el esfuerzo y la implicación de los profesionales de los centros de menores de SAMU para que estos jóvenes puedan participar en este taller, ya que son los propios monitores los que llevan y recogen en coche a estos jóvenes del Parque Tecnológico Citec para que puedan recibir sus clases.

El resto de alumnos son de nacionalidad española y proceden de zonas vulnerables o en riesgo de exclusión social. En concreto, forman parte de un programa de Cáritas y del programa Eracis (Estrategia Regional por la Inclusión 2019-2022), impulsado por la Junta de Andalucía con Fondos Europeos y en colaboración con el Ayuntamiento de Coria del Río.

“Lo que más me gusta de este curso son las prácticas, algo fundamental para mí. La teoría es muy comprensible y accesible y la mayor parte de la tarde estamos trabajando por equipos en el proyecto final”, comenta Abraham, un joven de 23 años de Coria del Río y perteneciente al programa Eracis.

Todos los alumnos del taller trabajan de forma conjunta y coordinada en un proyecto común, la construcción de dos aseos desde cero. “Estoy bastante orgulloso de ellos. No hacen demasiadas chapuzas, trabajan de manera muy coordinada y limpia. Miden muy bien. Trabajan con cabeza”, destaca el profesor del taller, Rafael Hernández.

La nave que Escuela SAMU dispone en el Parque Tecnológico Citec se divide en tres zonas, dos de ellas para los talleres de electricidad y fontanería que comenzarán a impartirse en enero, y una tercera, la más amplia, para el taller de albañilería.

El profesor divide a sus alumnos en tres equipos que van rotando cada día. Dos de ellos se sitúan en unas zonas que podemos llamar de entrenamiento, donde realizan las mezclas y levantan muros. Aquí practican los diferentes procedimientos que luego deberán llevar a cabo en su proyecto final, en el que trabaja el tercer equipo. “Son bastante autónomos. Están muy motivados, se nota que les gusta lo que hacen”, apunta Rafael Hernández.

Una vez finalizado el curso, que comenzó en noviembre, todos los alumnos realizarán prácticas en empresas.

La EOF ya trabaja para poner en marcha en 2021 nuevos talleres y cursos de formación, entre los que destacan hostelería, pintor, mediador intercultural, mozo de almacén o atención sociosanitario. Esta escuela cuenta también con la colaboración de la Fundación La Caixa que ha puesto en marcha un programa de becas dirigido a personas en riesgo de exclusión social.

Con la Escuela de Oficios, que nació en 2019, SAMU pretende recuperar la filosofía y objetivos de las antiguas Escuelas de Artes y Oficios de España, promovidas en el siglo XIX, y responder a la preocupación como entidad por dotar a los menores de SAMU, y en general a los jóvenes andaluces desempleados, de herramientas para favorecer su autonomía y ayudarles a incorporarse con éxito al mercado laboral con un enfoque práctico. Los programas de la Escuela de Oficios de SAMU favorecen la mejora de sus competencias y habilidades sociales, y les guían hacia el mercado laboral a través de contrataciones de empresas colaboradoras.

Escuela SAMU: Un ejercicio con quince escenarios distintos

Médicos, enfermeros y estudiantes de Formación Profesional participaron el 3 de diciembre en el primer gran simulacro integral del curso 2020-2021 de Escuela SAMU, en Sevilla. A pesar de la pandemia del coronavirus, la dirección de Escuela SAMU está realizando un esfuerzo titánico para ofrecerle a sus estudiantes la mejor formación en emergencias sanitarias y con la misma calidad de siempre a pesar de las circunstancias. La crítica situación sanitaria que atraviesa el planeta por el Covid-19 hace que la labor formativa de SAMU sea ahora más necesaria que nunca.

“Ofrecemos la calidad de siempre. Nuestra formación no se ha visto resentida en ningún momento a causa de la crisis. Seguimos desarrollando simulacros y ejercicios de alta calidad. Es más, estamos convencidos de que ahora nuestra formación es más necesaria que nunca. Debemos preparar a nuestros alumnos lo mejor posible para que estén preparados para actuar en situaciones extremas como la que estamos viviendo”, señalan los responsables de Escuela SAMU.

El gran simulacro de diciembre, de Procesos Asistenciales Continuados, contó con la participación de los alumnos de formación profesional en Técnico de Emergencias Sanitarias (TES) y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), además de los estudiantes del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria (UECAH) y del Máster en Urgencias Médicas.

El ejercicio arrancó en un centro de coordinación de emergencias, donde se reciben avisos de diferente índole y se ofrece asistencia a diferentes pacientes tanto en el hospital, como en la calle y en los domicilios.

“Nuestros alumnos contaron con un Centro Coordinador de Urgencias (CCU), ubicado en el aula 8 de Escuela SAMU, que fue recibiendo las diferentes llamadas solicitando asistencia. Desde ese momento, los alumnos fueron acudiendo a los diferentes avisos y realizaron traslados al hospital, ubicado para este simulacro en la clínica de estabilización. Este punto funcionó durante el ejercicio como un hospital normal, al que acuden pacientes por su propio pie y otros trasladados en ambulancia”, relatan desde la escuela.

Los objetivos de este tipo de simulacros que se realizan de forma periódica en la escuela son trabajar de manera coordinada en un ejercicio multidisciplinar; coordinar los diferentes recursos para dar solución a las situaciones de emergencia que se van a simular; realizar la valoración primaria a los diferentes pacientes y decidir sobre qué hacer con el paciente en cada caso; tener capacidad de decisión bajo situaciones de presión; decidir qué acciones llevar a cabo para conseguir un bien común, y poner en práctica los resultados de aprendizaje que aportan los diferentes módulos.

“Normalmente, en SAMU, solemos hacer simulacro de un tema especifico. La mayoría de las veces organizamos incidentes con múltiples víctimas (IMV), pero en esta ocasión hemos creído necesario realizar un simulacro donde lo más importante sea el trabajo en equipo y la continuidad de la asistencia. Es decir, los alumnos viven de la manera más real posible todo el proceso que supondrá su trabajo en un futuro, desde la asistencia del paciente in situ, su traslado en ambulancia, la transferencia al hospital y la atención hospitalaria”, comenta Thomas Couyotopoulo, subdirector de Escuela SAMU.

“El ejercicio ha sido muy positivo para médicos, enfermeros, técnicos en emergencias y auxiliares de enfermería, ya que aprenden a trabajar en equipo y a asistir todo tipo de emergencias”, señala el instructor.

En total se simularon quince situaciones distintas en un mismo ejercicio y de manera continuada y coordinada. Entre estas situaciones destacan: un accidente de tráfico con dos vehículos implicados y cinco víctimas; la asistencia en domicilio de un paciente con 73 años con un edema agudo de pulmón; una madre que lleva a su hijo al hospital por un resfriado y que resulta ser una neumonía; una fractura de cadera; un accidente laboral de un obrero con un shock medular; un ictus; una pelea con cuatro víctimas, una de ellas con una puñalada en tórax e intoxicación etílica; la asistencia a un grupo de personas con disnea por reacción alérgica al marisco; un atropello a un peatón por parte de un motorista; y el derrumbe de un edificio, entre otras.

Escuela SAMU: Una nueva hornada de samuitas

Después de una pandemia, un confinamiento de más de tres meses, medidas restrictivas y limitaciones de movilidad, los 24 enfermeros que comenzaron en octubre de 2019 el Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria (UECAH) de SAMU y la Universidad CEU San Pablo han finalizado su formación en las instalaciones de Escuela SAMU, en Gelves (Sevilla). Cuando iniciaron sus clases, algunos de sus profesores les advirtieron que no sería un curso fácil y que, tras la finalización del máster, no serían los mismo. Pero nadie se podía imaginar en aquel momento que iban a tener que enfrentarse a las consecuencias de un virus mortal hasta entonces desconocido.

En marzo, tras decretarse el estado de alarma, Escuela SAMU decidió suspender las clases del Máster de Enfermería y retomarlo cuando la situación sanitaria lo permitiera para poder ofrecer a sus alumnos una formación de gran calidad, basada en simulacros y grandes ejercicios integrales que ponen a los participantes al límite tanto a nivel profesional como personal.

En septiembre, estos enfermeros pudieron retomar sus estudios de posgrado concentrando toda la formación que quedaba por impartir en dos meses con un horario intensivo de mañana y tarde.

“Hemos realizado un esfuerzo enorme, tanto los alumnos como los profesores, pero lo hemos conseguido, estamos muy orgullosos”, explica Andrés Rodríguez Holst, instructor de Escuela SAMU. “Ha sido una locura. Hemos llegado a tener 200 alumnos en la Escuela de diferentes cursos y másteres a la vez, pero eso no ha hecho que decayera nuestro rendimiento, más bien todo lo contrario”.

Rodríguez destaca el esfuerzo llevado a cabo por el equipo de profesores, muchos de los cuales han participado durante estos meses en diferentes dispositivos llevados a cabo por SAMU para hacer frente al Covid-19. “Los instructores que han estado estos meses en activo estaban cansados pero han hecho un esfuerzo enorme. Venían todas las mañanas a la escuela con la mejor actitud a pesar de no haber dormido la noche anterior o haber salido de una guardia. También me ha impresionado mucho la actitud de los alumnos. Todos retomaron sus estudios, los 24, rechazando algunos de ellos ofertas laborales”.

A falta de la entrega del Trabajo Fin de Máster (TFM), a mediados de noviembre, estos jóvenes realizaron su examen final, un ejercicio plenamente práctico dentro del módulo de Procesos Asistenciales Integrales (PAI) que puso punto y final a su formación en SAMU.

“Hemos ofrecido la calidad de siempre. Nuestra formación no se ha visto resentida en ningún momento a causa de la crisis. Hemos desarrollado simulacros y ejercicios de alta calidad. Es más, estamos convencidos de que, ante la situación actual, nuestra formación es más necesaria que nunca. Debemos formar a nuestros alumnos lo mejor posible para que estén preparados para actuar en situaciones extremas como la que estamos viviendo”, explican desde Escuela SAMU.

A diferencia de las promociones anteriores, esta nueva horneada de samuitas no ha podido disfrutar de una gala de graduación a causa del coronavirus. No obstante, desde Escuela SAMU no quisieron dejar pasar la oportunidad de rendirles un pequeño homenaje a través de un acto simbólico que tuvo lugar en las instalaciones de la Escuela para recordarles: “¡Suerte samuitas en vuestra nueva etapa! La sociedad os necesita”.

Regreso a las aulas: Otro enfoque para una formación de élite en Escuela SAMU

Escuela SAMU ha vivido estos días un extraño inicio de curso a causa de la crisis sanitaria del Covid-19 que vive el planeta. Tras el parón obligatorio de las clases presenciales en marzo, y tras la vigencia del estado de alarma, el equipo directivo y docente de Escuela SAMU retoma con fuerza toda su oferta académica con el propósito de ofrecer a sus alumnos la alta calidad que siempre ha caracterizado a este centro de formación.

El curso empezó el 15 de septiembre para los alumnos de los ciclos de Formación Profesional de Grado Medio en Técnico de Emergencias Sanitarias, Grado Medio en Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y el Grado Superior de Técnico en Integración Social. A diferencia de años anteriores, en los que el acto inaugural del curso se celebró en el Ayuntamiento de Gelves, en esta edición la pandemia obligó a organizar tres actos distintos en las instalaciones del propio centro de formación, y así poder garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad anticovid. En todos estos actos estuvieron presentes los profesores del centro y el director del mismo, Juan González de Escalada.

El lunes 21 de septiembre también retomaron sus clases los estudiantes del Máster de Enfermería en Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria y los del Máster de Emergencias Médicas Fundación CEU San Pablo Andalucía, ambos de la promoción 2019-2020, que no pudieron concluir el pasado curso sus estudios como consecuencia del estado de alarma.

“Durante el estado de alarma, Escuela SAMU se adaptó a las circunstancias y se impartieron las clases de manera on line, pero en el caso del máster de Enfermería, nos dimos cuenta que si queríamos garantizar la calidad y la exigencia del mismo, debíamos pararlo y retomarlo cuando fuera posible, ya que el plan de formación incluye numerosas actividades y simulacros de situaciones de emergencias imposibles de llevar a cabo en un estado de alarma”, explica el profesor Andrés Rodríguez. “Los alumnos están haciendo un esfuerzo enorme para continuar sus estudios en horario de mañana y tarde, de lunes a sábado, para poder acabar la formación en dos meses”.

El 13 de octubre, por otro lado, está previsto que arranque el máster de Enfermería de este año (2020-2021), así como una nueva edición del Máster de Emergencias Médicas Fundación CEU San Pablo.

Este año, como consecuencia de la pandemia, el número de alumnos del Máster de Enfermería se ha reducido para poder cumplir con las exigencias del Gobierno y las normas anticovid y así poder garantizar la calidad del máster.

También resultaron bastantes diferentes las pruebas de acceso al Máster de Enfermería, que se celebraron el 7 de septiembre y a las que se preinscribieron 36 personas, “muchas menos que en años anteriores, como consecuencia de la Covid-19”, indica Andrés Rodríguez.

En ediciones anteriores, la primera parte de esta prueba de acceso tenía lugar en el Pabellón San Pablo de Sevilla, y constaba de varios ejercicios físicos: natación, velocidad, salto. En esta ocasión, y con el propósito de adaptarse a las circunstancias, las pruebas se han celebrado íntegramente en las instalaciones de la Escuela en Gelves (Sevilla).

“Mientras que en años anteriores, los aspirantes se enfrentaban a pruebas físicas más generales, este año se han enfrentado a situaciones lo más realistas posibles y relacionadas con situaciones de emergencias. Se les ha puesto en situaciones de estrés y presión ambiental. Esto nos ha permitido ver su capacidad de reacción. Se les ha puesto a prueba para ver si soportaban la tensión de lo que iba a ser su trabajo en un futuro”, explica la profesora Saray Toro. “En este sentido, han realizado ejercicios con el maletín polivalente, la bomba de oxígeno, subir a un edificio cargado de material, hacer masajes cardiorespiratorios, realizar la asistencia y valorar sus capacidades físicas”.

También ha habido una carrera de velocidad, pero con ella se ha querido comprobar si los aspirantes tenían fondo y resistencia para trabajar con los materiales que se utilizan estos sanitarios a diario.
“En mi opinión, este cambio ha sido positivo, porque a través de las nuevas pruebas hemos podido valorar tanto la capacidad física de los aspirantes como su actitud”, señala Saray Toro.

Para poder cumplir con las normas anticovid, especialmente en lo que respecta a la distancia de seguridad, y teniendo en cuenta que este año, especialmente durante los dos primeros meses, habrá más cursos, ya que a los ordinarios de este año se suman los dos másteres que no pudieron concluir el pasado año, SAMU ha ampliado el número de aulas y ha instalados una decena de iglús para poder impartir clases a grupos reducidos. Además, muchas de las clases prácticas se realizarán al aire libre en lugar de dentro de las aulas, siempre que el tiempo lo permita.

EOF: Formación con el sello de SAMU para jóvenes

La Escuela de Oficios de SAMU prepara ya su vuelta tras las vacaciones de verano. Su directora, Lourdes Vázquez, y el equipo docente están inmersos estos días en el diseño y planificación de un programa académico de primer nivel para el curso 2020-2021.

Tras el éxito del programa Nativos Digitales, que se celebró en julio con la colaboración del Instituto Andaluz de la Juventud, la Escuela de Oficios (EOF) tiene previsto continuar con este programa pero ofreciendo un contenido más avanzado.

“Teniendo en cuenta la revolución tecnológica actual y el perfil de la generación conocida como ‘Generación digital o jóvenes digitales’, queríamos dar un paso más en nuestra Escuela de Oficios y ampliar el perfil de nuestros alumnos, por lo que iniciamos el programa Nativos Digitales con el objetivo de formar a distintos jóvenes en herramientas tecnológicas que atiendan a sus necesidades”, explica Lourdes Vázquez, directora de EOF.

“Este programa se desarrolla en distintas fases. En julio arrancamos con unos talleres de iniciación gratuitos básicos que pretendían dar una idea general sobre el tema a tratar, y motivar a los alumnos a que continúen su formación. A partir de octubre, pondremos en marcha de nuevo este programa pero con cursos más profesionales y avanzados”.

En esta segunda fase del programa Nativos Digitales, la EOF vuelve a ofrecer tres cursos diferentes: Diseño Gráfico (semipresencial), Community Manager (on line) y Diseño de Aplicaciones Móviles (on line). En esta ocasión, estos tres cursos se dividen a su vez en tres niveles distintos: básico (20 horas), intermedio (40 horas) y avanzado (100 horas).

El primero de los cursos, el nivel básico de Diseño Gráfico arrancará el 28 de septiembre; mientras que los niveles intermedios y avanzado comenzarán el 26 de octubre y el 2 de diciembre, respectivamente.

Las fechas de los cursos de Community Manager son 20 de octubre (básico), 24 de noviembre (intermedio) y 19 de enero (avanzado). Mientras que los cursos de Diseño de Aplicaciones Móviles arrancarán el 10 de noviembre (básico), 15 de diciembre (intermedio) y 1 de febrero (avanzado).
El precio de estos cursos de formación oscilan entre los 120 y los 850 euros, según el programa y el nivel.

Andrés Rodríguez Holst, ‘team manager’ de la misión El Salvador: “Mi vida cabe en dos maletas”

El enfermero e instructor de Escuela SAMU Andrés Rodríguez Holst (1986, San José, Costa Rica) se pone al frente como ‘team manager’ del equipo de 30 sanitarios de SAMU que ha viajado a El Salvador para prestar asistencia sanitaria por la Covid-19. Rodríguez ha convertido su trabajo en su modo de vida y El Salvador será su misión humanitaria número 13.

—¿Cuándo y por qué decidió dejar los bosques tropicales y la costa caribeña de Costa Rica por España?
—Llegué a España el 15 de octubre de 2014 con una beca del Banco Interamericano de Desarrollo para estudiar el máster de Enfermería de Urgencias, Emergencias, Catástrofes y Acción Humanitaria de SAMU. Tras graduarme, trabajé en el Hospital público de San Juan de Dios y fui profesor en la Universidad de Costa Rica, pero quería seguir formándome, sobre todo en logística sanitaria y acción humanitaria. Entonces sólo había dos másteres de estas características en el mundo, uno en Noruega y otro en Sevilla, el de SAMU. Así que me viene a España.

—¿Su intención era volver a Costa Rica una vez finalizado el máster?
—Yo voy donde me lleve el viento. A mi la vida me cabe en dos maletas. Además, estando en Europa comencé a colaborar con Médicos Sin Fronteras, por lo que me muevo mucho.

—Actualmente es profesor en Escuela SAMU, donde usted mismo se formó, y es el coordinador del módulo de Acción Humanitaria del máster de Enfermería. ¿Qué suelen esperar los alumnos de este módulo?
—Por lo general, las personas tienen una visión muy pasional y romántica de la acción humanitaria. Piensan en lo guay que es ser viajero del mundo y lanzarse a la aventura. Eso es lo que les llama la atención. A mis alumnos, cuando les presento el módulo nunca les cuento dónde he estado y qué he hecho, no me gusta ir alardeando, por lo que mis estudiantes, al principio, se muestran un poco escépticos. No esperan mucho y creen que es una chorrada de módulo. Pero al final, cuando nos metemos de lleno y profundizamos en la acción humanitaria, salen muy contentos. Alumnos que han llegado diciendo que su meta en la vida era tener una interinidad en el SAS han salido diciendo que quieren hacer una misión.

—¿Algunos de sus alumnos han ido a alguna misión humanitaria?
—Sí, hay varios que han mostrado interés y han realizado misiones con Cruz Roja, Save the Children, Médicos Sin Fronteras, Enfermeros Sin Fronteras o Bomberos Unidos Sin fronteras, entre otros.

—¿En su caso, cómo entró en contacto con la acción humanitaria?
—En 2009 hubo un terremoto en Costa Rica, concretamente en Cinchona. Necesitaban enfermeros instrumentistas, ya que había muchos traumas, y había que organizar aquello, y allá que me fui. Esa fue mi primera misión fuera de casa. Fui con Cruz Roja y, a raíz de aquello, hice contactos y empezaron a llamarme para otras acciones. Ya en España, en 2016, Médicos Sin Fronteras contactó conmigo para participar en el desarrollo de una unidad quirúrgica, un proyecto humanitario piloto de vanguardia, y ahí sigo.

—¿Cómo logra compaginar su trabajo como enfermero y profesor con sus numerosas colaboraciones humanitarias?
—Hasta el pasado año, dedicaba mis vacaciones de verano a trabajar con Médicos Sin Fronteras. Este año con la Covid-19 no ha sido posible.

—¿Cuántos años lleva sin disfrutar de unas relajadas vacaciones veraniegas?
—(Se ríe) Pues unos tres años, pero eso no significa que no descanse. Cojo días sueltos a lo largo del año. Por ejemplo, en diciembre estuve en una boda en Costa Rica y unos días antes de que se declarara el estado de alarma en España, también estuve en mi país. De hecho, estando allí se registró el primer caso de Covid en Costa Rica y estalló todo en España.

—Este verano se va a El Salvador como team manager de un grupo de intervención de catástrofes de SAMU. ¿Cómo surgió esta misión humanitaria?
—Debido a la crisis sanitaria que está atravesando El Salvador a causa del coronavirus, el Ministerio de Salud salvadoreño envió a principios de julio al doctor Carlos Álvarez Leiva, presidente de Fundación SAMU, una petición de ayuda para dar apoyo asistencial al recién inaugurado Hospital Nacional El Salvador, en la capital. La misión durará un mes y nos vamos el 29 de julio.

—¿Cuántas personas forman este equipo de intervención?
—Somos 30 personas, entre médicos, enfermeros, técnicos de emergencias sanitarias, auxiliares de enfermería y una psicóloga. Diecisiete de estos treinta sanitarios pertenecen a la plantilla de SAMU. El resto ha sido seleccionado tras un llamamiento que hicimos a través de las redes sociales.

—¿Cómo ha sido el proceso de selección de profesionales?
—Lo primero que hemos valorado ha sido la predisposición. Todos se pusieron en contacto con nosotros, no al revés. En total recibimos 127 solicitudes. A todos ellos les mandamos un correo electrónico explicando los objetivos de la misión y lo duro que iba a ser el trabajo allí. Tras este correo, 40 mostraron interés en continuar con el proceso. Es lo que hemos hablado antes, esa visión pasional de la acción humanitaria, pero en el fondo la gente no quiere darse la paliza.

—¿Qué aspectos se han tenido en cuenta para seleccionar al equipo?
—Los perfiles profesionales, los currículos y, sobre todo, la experiencia con Covid-19. También se ha dado prioridad al personal de SAMU.

—¿Se lleva a algún exalumno de Escuela SAMU?
—Sí, me llevo a cinco exalumnos del máster de Enfermería y a cuatro del curso de TES. Todos ellos contactaron conmigo.

—Una vez en El Salvador, ¿cuentan con algún enlace en España en caso de que surja algún problema?
—Nosotros lo llamamos gabinete de crisis y está formado por personal de SAMU íntegramente. La mayoría de estas personas tienen experiencia en el trabajo con Covid-19, como por ejemplo Andrea Luis, que formó parte del equipo de mando del dispositivo del Hotel Alcora en Sevilla, que atendió a personas mayores contagiadas.

—¿Qué se van a encontrar en El Salvador cuando lleguéis?
—Todo es un poco incierto aún. El Gobierno salvadoreño abrió recientemente un hospital con capacidad para mil camas y necesitan ayuda asistencial ante la grave crisis sanitarias que estamos viviendo. A principios de julio, los datos oficiales eran de más de 8.000 personas contagiadas y 209 fallecidos. El 87% de los casos se concentran en la capital. No obstante, amigos y conocidos de la zona me cuentan que la situación es bastante caótica. Hasta que no lleguemos allí no sabremos a qué nos vamos a enfrentar.

—¿Qué es exactamente lo que os pide el Gobierno de El Salvador?
—En concreto, nos piden tres cosas: adiestrar y formar al personal local, ayudar en la organización y ofrecer apoyo asistencial.

—¿Qué supone para SAMU esta misión humanitaria con un grupo de intervención tan numeroso?
—Ésta es la primera vez que SAMU envía un grupo tan grande a una misión. En otras misiones como en Filipinas fueron varios contingentes de unas diez personas cada uno, pero no coincidieron todos allí. La acción humanitaria contemporánea es eso, llevar grupos numerosos de entre 30 y 50 personas, que sean autosuficientes y capaces de gestionar y organizar una situación de estas dimensiones. Con nuestra participación en El Salvador demostramos que SAMU tiene la capacidad y el nivel para estar en las grandes ligas de la acción humanitaria.

—En España, cada días son más numerosos los brotes. ¿Está SAMU capacitado para hacer frente a una segunda ola en España y mantener una misión humanitaria de gran escala en El Salvador al mismo tiempo?
—Sí, SAMU tiene capacidad para ello. La limitación más grande son los recursos humanos. En el caso de El Salvador, no todo el mundo está dispuesto a irse un mes fuera de su casa y a otro país, y más con todo lo que está sucediendo. No es lo mismo combatir una enfermedad como ésta en El Salvador que en casa, por lo que sigue habiendo profesionales cualificados en España para dirigir de nuevo dispositivos de pacientes con Covid-19 si fuera necesario.

—¿Podría nombrar otras misiones importantes en las que ha participado SAMU?
—En los últimos diez años, SAMU ha estado presente en Filipinas, Nepal, Marruecos, Haití, Calais (Francia) y Lorca (España). Con anterioridad al año 2000, SAMU ha realizado importantes misiones en puntos como Irán o Bombay (India).

—En su caso personal, ¿en cuántas misiones humanitarias ha participado?
—El Salvador será la número 13. Las que más me han marcado han sido Siria y Libia, porque eran zonas en guerra; y también Calais (Francia), porque fue la primera vez que trabajé con refugiados. Calais fue especial y distinto porque yo estaba acostumbrado a misiones de catástrofes y desastres naturales, y aquí fue la primera vez que estuve en un campamento de refugiados. En los desastres naturales la gente lo pierde todo, hay mucha ansiedad, muchas personas en shock, con conmoción. En Calais era diferente, eran personas sometidas a mucha presión desde hacía mucho tiempo y que estaban desgastadas emocional y físicamente.

—¿Podría explicarnos, desde su experiencia, cómo es trabajar en una zona en guerra?
—He tenido la suerte de estar en acciones humanitarias de diversa índole: desastres naturales, emplazamientos humanos, conflictos civiles, conflictos militares. Cada una tiene sus propias características y hace que las personas se comporten de manera diferente y tú también actúas de manera distinta. En Siria fue la primera vez que estuve en una guerra, un conflicto militar. Vi otra cara de la humanidad. En Libia, el conflicto era civil, mucho más caótico y desorganizado. Arrasan con todo. Tienen a niños de 13 y 14 años con una AK-47 y se creen muy hombres porque tienen esa pedazo de pistola. Libia es un sitio que está olvidado, eso es tierra de nadie. He visto cosas terribles e innombrables.

—En todas estas misiones, ¿ha temido alguna vez por su vida?
—Sí, pero con el paso del tiempo, cada vez tienes menos miedo. Hace mucho que tengo muy interiorizado que si aquí me muero, aquí me muero. No me entrego a la muerte, pero uno sabe dónde se mete. En pocas ocasiones he pensado ‘aquí termina todo’, pero alguna que otra ha habido.

—¿Cómo se prepara para hacer frente a estas situaciones?
—En Médicos Sin Fronteras te preparan mucho psicológicamente en el manejo de situaciones en un entorno hostil. Hay ocasiones en las que tienes que saber cuándo tienes que agachar la cabeza. Hay sitios que por mirar mal a alguien te apuntan con una pistola.

—Antes de la crisis sanitaria, ¿tenía destino cerrado para este verano?
—Sí, Yemen. Tenía que haberme ido el 15 de julio. Ahora todos los esfuerzos se centran en combatir la Covid, todo lo demás se ha parado.