Usuarios de la Residencia Santa Teresa

Residencia Santa Teresa: diez años de compromiso compartido

La Residencia Santa Teresa, gestionada por Fundación SAMU, cumple una década como centro de referencia en la atención a personas con discapacidad intelectual en Villafranca de los Caballeros (Toledo). El aniversario se ha celebrado con actividades abiertas a usuarios, familias, profesionales y representantes institucionales. Una jornada festiva para conmemorar diez años de trabajo, compromiso y vínculos que han dejado huella.

Desde su apertura en marzo de 2015, este recurso residencial ha ofrecido atención integral a personas con discapacidad leve y moderada. El edificio y sus 34 plazas públicas dependen de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La gestión fue adjudicada a Fundación SAMU en noviembre de 2014. Tres meses después, el centro abrió sus puertas.

Durante estos diez años, el equipo de Santa Teresa ha trabajado para convertir el centro en un hogar. “Santa Teresa es una gran familia. Aquí hay encuentros y desencuentros como en todas las familias, pero todos saben que este es su sitio y que se les quiere y se les cuida”, explica María Jesús Tajuelo, directora del recurso.

El equipo está formado por 26 profesionales. El centro aplica el modelo de calidad de vida basado en la planificación centrada en la persona. “Este modelo, que ya se trabaja en los servicios de Fundación SAMU, pretende guiar la intervención en función de las preferencias, intereses, deseos y necesidades de cada persona”, señala Tajuelo. Las ocho áreas que se trabajan son bienestar físico, emocional y material, desarrollo personal, autodeterminación, inclusión social, relaciones interpersonales y derechos.

El centro organiza talleres dentro de la residencia y también actividades fuera. “Participamos en los talleres del área de Cultura del Ayuntamiento, como cerámica, pintura, lectura, memoria. También colaboramos con Protección Civil. Nos conocen. Nos integran. Nos respetan. Hemos contribuido a cambiar la mirada hacia la discapacidad”, afirma la directora.

La evolución del centro ha sido constante. “Hemos tenido que adaptarnos a los cambios que se han producido en los perfiles, al envejecimiento de los usuarios, a sus nuevas necesidades, a nuevas exigencias de la administración, a protocolos, planes de calidad, planes de igualdad”, detalla.

Uno de los momentos más duros de esta década fue la pandemia. “Fue muy difícil. Nos enfrentamos a algo desconocido. Tuvimos que cambiar horarios, asumir turnos, rediseñar tareas, multiplicar esfuerzos. Pero el equipo lo dio todo. Se volcó”, recuerda la directora.

La celebración del décimo aniversario ha incluido una merienda con otra residencia amiga y un encuentro especial con las familias. “Organizamos una jornada de convivencia con visita cultural al pueblo, taller de alfarería y una comida. Proyectamos vídeos conmemorativos. Fue un acto bonito y emotivo”, relata.

El acto contó con la presencia del alcalde de Villafranca de los Caballeros y de representantes de SAMU como Alba Garrido, subdirectora del área de Dependencia e Inclusión Social. También asistieron familiares y otros invitados. El evento sirvió para reconocer el trabajo realizado y para mirar hacia el futuro.

“Me siento agradecida y orgullosa. A nivel personal, he aprendido a ver el mundo con otros ojos. He crecido en empatía, en paciencia, en comprensión. A nivel profesional, hemos ido de la mano de SAMU, que nos ha acompañado, formado, supervisado y reconocido nuestro trabajo”, concluye Tajuelo.

Diez años después, Santa Teresa no es solo un centro residencial. Es un espacio de vínculos, cuidado y dignidad. Un lugar donde cada persona cuenta.