Simulacro organizado por Escuela SAMU

La importancia de estar preparados

Con motivo del atentado en Nueva Orleans, el Dr. Carlos Álvarez Leiva, presidente fundador de SAMU, aborda las pautas de intervención de un equipo de emergencias en un escenario de IMV

 

La madrugada del 1 de enero de 2025 quedará marcada en la memoria de la ciudad estadounidense de Nueva Orleans. Mientras la ciudad celebraba la llegada del nuevo año, un vehículo irrumpió en la icónica Bourbon Street, transformando la alegría en caos y dolor. El atacante, identificado como Shamsud-Din Jabbar, un ciudadano estadounidense de 42 años, condujo una camioneta hacia una multitud causando la muerte de al menos 15 personas y dejando a más de 30 personas heridas. Tras el atropello, Jabbar salió del vehículo y abrió fuego contra la policía antes de ser abatido. Las autoridades encontraron banderas del Estado Islámico en la camioneta, lo que llevó al FBI a investigar el incidente como un acto de terrorismo.

A pesar de la rapidez en la reacción, el suceso dejó en evidencia numerosas disfunciones en la gestión de la emergencia. Como entidad con una dilatada experiencia en incidentes con múltiples víctimas, en SAMU sabemos que un enfoque sistemático y bien coordinado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en estas situaciones críticas.

Este artículo expone paso a paso como debe intervenir un equipo de emergencias en presencia de múltiples víctimas.

1. Activación y preparación inicial

La respuesta a un incidente con múltiples víctimas de esta magnitud comienza incluso antes de llegar al lugar de los hechos. La activación inmediata del equipo y la preparación adecuada son esenciales. Un vehículo de emergencias debe contar con material ajustado a las necesidades del incidente, incluyendo un kit de catástrofes para cubrir las primeras horas de intervención.

2. Aproximación al lugar del siniestro

Hay que dirigirse al lugar del incidente por el camino más seguro, rápido y corto, priorizando la seguridad del equipo. Además, mantener una comunicación constante con el centro coordinador permite evaluar preliminarmente la escena y anticipar necesidades.

3. Control inicial del escenario

Una vez en el lugar, el control del escenario es prioritario. Hay que evaluar riesgos, organizar recursos y garantizar la seguridad antes de iniciar cualquier actividad asistencial.

4. Estacionamiento estratégico del vehículo sanitario

Una vez asegurado el entorno, el equipo debe estacionar estratégicamente el vehículo sanitario en un área de socorro y a una distancia prudente del incidente para garantizar la seguridad del equipo. Para ello hay que considerar factores como el tráfico, la visibilidad y las condiciones meteorológicas de ese momento. Además, hay que mantener el motor en marcha y los sistemas rotativos encendidos para reforzar la visibilidad.

5. Constitución del mando sanitario

El jefe de asistencia sanitaria (JASAN) toma un papel central en estas situaciones, por lo que debe ubicarse en un punto visible. Este liderazgo asegura que las decisiones sean rápidas y efectivas, optimizando el uso de los recursos disponibles. La comunicación con los servicios médicos y las autoridades debe ser constante para coordinar zonas seguras, agrupación, triage, socorro y evacuación.

6. Establecimiento del Puesto Médico Avanzado Inicial

En este punto hay que evaluar si el primer vehículo sanitario que ha llegado al lugar del incidente debe convertirse en el Puesto Médico Avanzado (PMDA) o debe integrarse con otros recursos para completarlo.

7. Primer triage y clarificación del área de socorro

En un incidente con múltiples víctimas, el triage es fundamental. Las víctimas que puedan caminar deben ser trasladadas rápidamente a zonas seguras, priorizando a los más vulnerables, como niños y mujeres embarazadas. Hay que reforzar la agrupación de estas víctimas en una ubicación específica para facilitar su atención posterior.

8. Agrupación de víctimas no caminantes

Las víctimas que no puedan caminar se agrupan en zonas accesibles y seguras. Hay que optimizar el uso de recursos para priorizar la atención a quienes necesitan asistencia inmediata, facilitando el triage y las técnicas de estabilización inicial.

9. Organización del espacio para recursos de apoyo

Establecer de manera coordinada con las fuerzas de orden público un área adecuada para la llegada de ambulancias y recursos de apoyo.

10. Ejecución de maniobras de control de daño (socorro vital)

Las maniobras iniciales se centran en el control de daños: detener hemorragias, garantizar vías respiratorias y estabilizar a los pacientes. En casos extremos, evitar maniobras no viables, como la reanimación cardiopulmonar (RCP), lo que permitirá enfocar los esfuerzos en quienes tienen mayores posibilidades de sobrevivir. Y proporcionar gestión emocional a los afectados.

11. Responsable de la cadena de evacuación

Organizar la evacuación de niños y personas ilesas. Además, el flujo de ambulancias debe ser gestionado con precisión. Un puesto de carga bien definido facilita la evacuación de los heridos hacia hospitales o centros de atención. Simultáneamente, se deben desplegar recursos de refuerzo para garantizar el suministro continuo de materiales y personal.

12. Balizamiento de la zona y visibilidad

Balizar la zona según el reconocimiento previo para garantizar la máxima visibilidad de elementos funcionales. Y asegurar la visibilidad del puesto de mando (PC).

13. Despliegue del Puesto Médico Avanzado (PMDA)

Desplegar los elementos del PMDA para coordinar y mejorar la atención inicial.

14. Gestión de la llegada de ambulancias

Establecer un puesto de espera de ambulancias para ordenar su flujo y evitar desorganización.

15. Despliegue de recursos de refuerzo

Comunicar la llegada al centro de mando y presentarse al responsable de zona. Exponer capacidades y roles para reforzar el PMDA.

16. Noria de refuerzo logístico

Regularizar el agotamiento de recursos (como ejemplos, fluidos, oxígeno, fungibles…) utilizando las ambulancias de retorno para reabastecer el material.

17. Evaluación y lecciones aprendidas

Cada incidente deja valiosas enseñanzas. En SAMU, creemos firmemente que el análisis posterior de cualquier suceso y de cualquier intervención es una fuente esencial de conocimiento y progreso. Examinar lo sucedido nos permite reafirmar actuaciones efectivas, identificar posibles áreas de mejora y comprometernos con cambios críticos que serán necesarios para enfrentarnos a futuras emergencias.

La reciente tragedia de Nueva Orleans nos recuerda la importancia de estar siempre preparados.