Ejercicio de alumnos de Técnico de Emergencias y Protección Civil de Escuela SAMU

Una guardia de bomberos en Escuela SAMU

Los alumnos del grado medio de Técnico de Emergencias y Protección Civil de Escuela SAMU vivieron una experiencia formativa inolvidable el 16 de enero, cuando el campus de Gelves se convirtió en un parque de bomberos en un turno de guardia completo, que abarcó toda la noche y en el que no pararon de sucederse incidencias de todo tipo, sorpresas y desafíos. El objetivo: reforzar las competencias operativas y logísticas y la capacidad de toma de decisiones de los estudiantes en situaciones de emergencia, bajo una perspectiva global.

Esta actividad formó parte de la asignatura Coordinación de equipos de emergencia, perteneciente al bloque de Gestión y Elaboración de Simulacros y bajo la dirección de Ignacio Salvador Picchi. Los propios alumnos decidieron que parte de su preparación estuviese vinculada a la simulación de una noche de guardia en un parque de bomberos. Un total de 22 personas, divididas en dos grupos y equipadas con tres vehículos, tuvieron que hacer frente a una serie de intervenciones que debían solucionar bajo una gestión integral y haciéndose cargo de los recursos disponibles a todos los niveles, como personal, logística y dotación.

La jornada comenzó a las nueve de la noche y finalizó a las siete y media de la mañana. Las alertas se sucedieron de forma escalonada, cada hora y media. Después de cada llamada, los alumnos debían decidir la dotación y los recursos necesarios para hacer frente a la emergencia, y ejecutar la operación siguiendo los protocolos establecidos. Cada intervención contó con un mando principal y dos mandos operativos, replicando una estructura de un equipo de emergencias profesional.

La primera intervención de la noche fue un caso de tentativa de suicidio por ahorcamiento en un árbol. Este complejo escenario puso a prueba la capacidad de reacción inicial y las técnicas de rescate de los participantes. En la segunda salida, los equipos se enfrentaron a una situación de emergencia por inhalación de humo en una discoteca con víctimas atrapadas en su interior. La tercera intervención fue un intento de suicidio ampliado que involucraba a una madre y su hija recién nacida, un escenario emocionalmente desafiante que exigía una respuesta profesional y empática.

Un accidente de tráfico con tres vehículos implicados marcó la cuarta intervención, mientras que el siguiente fue el rescate de una víctima traumática atrapada en un vagón de tren utilizando toboganes y escaleras para acceder por una ventana.

La penúltima salida implicó otro rescate por ahorcamiento, esta vez sobre el agua. Finalmente, los equipos participaron en la búsqueda de cuatro desaparecidos en grandes áreas, apoyados por perros de rescate, poniendo a prueba sus capacidades de organización y trabajo en terrenos extensos.

Esta noche de trabajo no solo consolidó conocimientos técnicos, sino que también fortaleció las habilidades de trabajo en equipo, la toma de decisiones bajo presión y la gestión eficiente de recursos. La simulación de una guardia nocturna permitió a los alumnos experimentar la realidad de las emergencias y les dotó de una perspectiva más amplia y completa para su futura labor profesional.

«El trabajo de los alumnos fue impresionante. Es emocionante ver cómo despliegan de forma integral todos los conocimientos que han ido adquiriendo y practicando de forma aislada», explica Ignacio Salvador Picchi, cuya intención es seguir promoviendo este tipo de ejercicios, en los que todo lo aprendido en clase puede ser aplicado bajo una perspectiva global y realista, desde que se desata la emergencia telefónica hasta que se reactivan los equipos tras la intervención.